La multidisciplinariedad, clave para proyectos innovadores

Equipos multidisciplinariosUn experto propone la combinación de disciplinas muy dispares y el acercamiento de los lenguajes de la Universidad y la empresa, para lograr mayor transferencia.
 
Todos tenemos conciencia de que la diversidad es enriquecedora; en la Universidad de Salamanca (te acordás, la de “lo que natura non dá, Salamanca non presta”) propone concretamente “mezclar disciplinas dispares para ‘producir chispazos'”.
 
La nota original, sobre la que llamó mi atención una intervención en LinkedIn, y los enlaces al final.


 
 
 

La investigación multidisciplinar, clave para lograr proyectos innovadores

 
Un experto apuesta en Salamanca por la mezcla de disciplinas muy dispares entre sí y por el acercamiento de los lenguajes de la Universidad y la empresa para lograr mayor transferencia
 
La segunda jornada del Foro de las Universidades, organizado por la Universidad Pontificia de Salamanca, ha contado hoy con Amalio Rey, director de una empresa innovadora en consultoría y gestión de I+D+i, Emotools, ubicada en el Parque Tecnológico de Andalucía, en Málaga. En dos sesiones, este experto ha abordado dos asuntos clave para la innovación: el acercamiento entre la Universidad y la empresa y la investigación multidisciplinar, en la que grupos de científicos de áreas muy diferentes colaboren en un mismo proyecto para que éste resulte realmente innovador.
 
“La idea es mezclar disciplinas que son muy dispares para provocar chispazos”, ha afirmado en declaraciones a DiCYT (www.dicyt.com). En su opinión, “los mejores artículos que se están escribiendo en la actualidad en revistas de primer nivel y la investigación de frontera se están produciendo por la combinación de disciplinas variadas”. Por eso, apuesta por ejemplos que a simple vista pueden parecer disparatados, como “juntar un biotecnólogo con un experto en Turismo”, porque la verdadera innovación surge de mezclas innovadoras. “En la medida en que sean más dispares los perfiles profesionales de las personas que juntemos, hay más posibilidades de que el proyecto resultante sea innovador”, apunta.
 
Por otra parte, Amalio Rey considera que las universidades deberían hacer “márketing de la I+D”, es decir, “trabajar con los investigadores para que desarrollen habilidades para comunicar la oferta científica y tecnológica de la Universidad a las empresas”. Según explica, se trata del mismo concepto de márketing que puede utilizar una empresa para vender cualquier producto o servicio, pero “adaptado a las circunstancias de una oferta compleja, porque ofrecer un producto de consumo siempre es más fácil que ofrecer una capacidad de investigación o un proyecto de I+D”.
 
En su empresa, uno de los objetivos es “traducir las capacidades de los grupos de investigación a un lenguaje que las empresas entiendan”. Mientras que los científicos hablan de líneas de investigación, “las empresas lo que buscan es alguien que les resuelva problemas”, afirma. Por eso, ayudan a identificar empresas que sean más sensibles a la lógica universitaria, que innovan más o que comienzan a realizar I+D. “Hay que elegir esas dianas para que las posibilidades de transferencia sean mayores”, subraya.
 
Asimismo, trabajan con las “carteras de capacidad” que tienen los grupos. “Analizamos qué hacen para ofrecerles recomendaciones acerca de qué tipo de líneas pueden trabajar más, siempre respetando la libertad de cátedra”, asegura, pero teniendo en cuenta que en una situación actual de dificultades financieras para la investigación “no hay más remedio que introducir líneas que, aunque no tengan un nivel científico todo lo elevado que le gustaría al científico, resultan más aplicadas”.
 
En opinión de este especialista, las dificultades que hay en España para realizar transferencia de conocimiento responden a muchos factores: falta de incentivos a la carrera investigadora, falta de sintonía entre la cultura universitaria y la empresarial acerca de los temas importantes y de los plazos para obtener resultados o el tipo de empresa que predomina en el país, es decir, pymes sin tradición en I+D. Sin embargo, “una de las dificultades es que el lenguaje que habla la Universidad no se entiende por parte de las empresas y el lenguaje de las empresas no se entiende por parte de la Universidad”, asegura.
 
“Puede que la empresa vea a la Universidad muy lejos, precisamente, por estar en una campana de cristal que no esté investigando en áreas que den respuesta a las necesidades del entorno”, advierte el experto en el marco de esta jornada organizada dentro del Proyecto T-CUE (Transferencia de Conocimiento Universidad-Empresa) de la Junta de Castilla y León.
 
 

 
Creo que en Argentina estamos de lleno en estos criterios: conozco no varias, sino muchas Universidades que tienen vínculos concretos, desde hace años, con empresas y asociaciones de empresarios, dictan cursos para emprendedores, innovadores, inventores; en mi caso estoy vinculado a la UNTreF y, entre otros organismos vinculados con la comunidad está el CIDEM, Centro de Innovación y Desarrollo de Empresas, que puede ser encontrado hasta en Facebook, ” title=”Acceso a la página” target=”_blank”>aquí
 
Es algo para profundizar, en Argentina claramente estamos en el camino
 
El artículo original lo encontrás aquí
 
El debate en LinkedIn que fue mi fuente, aquí
 
Si querés conocer a quien levantó la nota, llamando mi atención, es Osvaldo Néstor D’Orio, link a su perfil en LinkedIn aquí
 

 
 
 
 

Además, pueden interesarte

One Response to “La multidisciplinariedad, clave para proyectos innovadores

  1. […] La multidisciplinariedad, clave para proyectos innovadores […]

Arriba
%d bloggers like this: