Obsolescencia o cambio

Tenemos consciencia de que la velocidad del cambio es creciente. Y que el riesgo de “quedarnos quietos” es cada vez mayor.
 
Pero, qué es quedarse quieto? Es entrar en la obsolescencia, convertirnos en seres caducos, sin capacidad de reinvención o de adaptación. Superados por la realidad.
 
Un artículo de Andy Stalman en Branding, en el que afirma que estamos viviendo un nuevo Renacimiento, donde la clave está en el talento, la creatividad y la capacidad de adaptarse a los cambios. O de generarlos.
 


 
 
 

Obsolescencia o cambio

 
El día a día de cualquier ser humano está lleno de preocupaciones, inquietudes y recelos. Algunos somos más susceptibles que otros pero el estado de intranquilidad ante el mundo que nos ha tocado vivir es casi inherente a la especie. Entre esas preocupaciones, cada vez adquiere mayor peso el miedo a la obsolescencia. O lo que es lo mismo, a convertirnos en seres caducos, sin capacidad de reinvención o de adaptación a un entorno en continuo cambio.
 
Peter Diamandis, autor del best seller “Abundance: the future is better than you think”, asegura que en los próximos ocho años, las personas conectadas a Internet pasarán de 2.000 a 5.000 millones. Otro dato: en tan sólo tres días, se generan cinco exabytes de información. Para que entendamos la dimensión, Nikesh Arora, Vicepresidente de Google, calcula que el volumen creado desde el inicio de los tiempos hasta 2004, ha sido exactamente el mismo.
 
El Presidente de Audi, Rupert Stadler, reconocía que diseñar un nuevo modelo de coche supone sesenta meses de trabajo. En ese período, Apple es capaz de lanzar al mercado cinco dispositivos distintos.
 
Estas breves pinceladas ilustran el ritmo al que se transforman las cosas y hacen evidente la necesidad de que hombres y empresas evolucionen en forma paralela. Del mismo modo que si se tratara de un programa informático, debemos actualizar periódicamente nuestros conocimientos, actitudes y hábitos.
 
En este punto, sobrepasados por los eventos o absorbidos por su velocidad es normal que aparezcan en escena viejos fantasmas, como el miedo a lo desconocido o al equívoco.
 
Por eso, el mundo de hoy se rinde a los pies de aquellos que se reinventan, reemplazando la incertidumbre por sueños, planes e ideas.
 
 
El Renacimiento del talento
 
La carrera global se juega en gran medida en el terreno de la innovación así que el talento debería ser el verdadero motor de la transformación.
 
Klaus Schwab, fundador del World Economic Forum (WEF), lo ha expresado de este modo: “Nos movemos desde el capitalismo al talentismo“.
 
En 2025, la Generación-Y, también llamada Millenials, va a representar el 75% de la mano de obra. Invertir en ellos hoy podría asegurarnos el futuro.
 
En el nuevo libro de Vivek Wadhwa, “The Immigrant Exodus”, se analiza cómo las economías abiertas tienden a crecer mas rápidamente que aquellas cerradas. Allí se destaca el esfuerzo de países como Australia, Canadá, Singapur y Chile por atraer el talento. Un ejemplo de sus políticas: con menos del 10% de población de Estados Unidos, Australia emite 126.000 “green cards” comparadas con las 140.000 que entrega aquel país.
 
También las grandes empresas deberían comprender la diferencia que existe entre lo que nunca se debe cambiar y lo que puede estar abierto al cambio, entre lo que es genuinamente intocable y lo que no lo es.
 
Las pocas marcas que disfrutan de un éxito duradero tienen un propósito y ciertos valores que son los que deben mantenerse fijos. Mientras que los planes, las estrategias y las prácticas comerciales se pueden ir adaptando indefinidamente a un mundo en permanente transformación.
 
En un período de tiempo muy breve, las tecnologías de la comunicación han dado lugar a un nuevo sistema, que ha cambiado en profundidad la cultura y la economía. Se podría afirmar que estamos viviendo otro Renacimiento, donde la clave estará en el talento, la creatividad y la capacidad de adaptarse a los cambios.
 
O de generarlos.
 
Andy Stalman
 
 

 

Acceso a la nota original, aquí
 
Quiero destacar los conceptos de Andy acerca de qué cambiar y qué no:

También las grandes empresas deberían comprender la diferencia que existe entre lo que nunca se debe cambiar y lo que puede estar abierto al cambio, entre lo que es genuinamente intocable y lo que no lo es.
 

Las pocas marcas que disfrutan de un éxito duradero tienen un propósito y ciertos valores que son los que deben mantenerse fijos. Mientras que los planes, las estrategias y las prácticas comerciales se pueden ir adaptando indefinidamente a un mundo en permanente transformación.
 

 

Cambiar, adaptándonos o generando el cambio, mientras seguimos siendo nosotros mismos. Ése es el desafío.
 

 
 
 
 

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One Response to “Obsolescencia o cambio”

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