Final de año

Buscando la manera de cerrar el año (¿?), elegí estos dos temas:
WordPress, el proveedor que usamos para esta página, propone el desafío de “un post por semana“. Durante un buen lapso (hace tiempo, mucho) habíamos subido regularmente dos o tres notas a la semana, decidimos tomar el desafío. Nos veremos más seguido.
Compartir el poema “Final de año”, de Jorge Luis Borges, y unas elucubraciones que nos disparó su lectura.
 
Feliz y próspero 2011 y, parafraseando el deseo de un amigo: que más que las profecías, cumplas tus utopías!

 

Final de año

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares,
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil,
algo que no encontró lo que buscaba.


Siempre me gustaron los cuentos de Borges. La poesía … más o menos. Pero en ésta en particular, encuentro una visión del tiempo que me agrada, que cierra con mi forma de ser y pensar. Que aunque seamos “las gotas del río de Heráclito”, representando el cambio, una referencia a aquéllo de que no es posible bañarse dos veces en el mismo río, porque tanto el río como nosotros habremos cambiado, ya no seremos los mismos; que Borges espera / cree en el milagro que, a pesar del concepto expresado, haya algo en nosotros, algo de nosotros, algo “inmóvil” (= eterno?), “algo que no encontró lo que buscaba”, nuestra esencia, nuestra propia esencia, quizás más que un por qué, el para qué estamos. para dejar nuestra huella, nuestra marca, una señal de nuestra presencia, hacer nuestra parte. Como decía alguien, “si cuando paso no dejo huella, para qué paso?”
 
La mezcla de determinismo y libre albedrío, una pauta que subyace en Borges, más determinista pero (es mi interpretación) marcando la responsabilidad individual en cumplir con el papel “que nos ha sido asignado”.
 
Para todos, entonces, el deseo de que seamos capaces de cumplir con nuestras utopías, que nuestra esencia es el cambio, que para eso estamos, para eso tenemos la posibilidad de estar unos años aquí: para cambiar el aquí.
 
Feliz 2011: que seas capaz de encontrar dentro tuyo la felicidad, que no creo que esté en otra parte.
 
Próspero 2011: no sólo en el sentido económico, la prosperidad te relaciona con el “afuera” tuyo, relaciona lo que haces con respecto a ese “afuera”, con respecto a “los otros”, y lo que el afuera / los otros te devuelven.
 
Que tengas un feliz y próspero 2011!
 
 
 

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