“Guerra de los sexos”: ¿los argentinos prefieren jefe o jefa?

Una nota de iProfesional·com, de la que me pareció atractivo el análisis de las ventajas competitivas de uno y otro sexo.
 
Sin embargo, reconociéndome no sexista, considero que las diferencias de género (generales o específicas) suelen ser muchísimo menores – a la hora de evaluar un candidato/a para cubrir un puesto para el que no haya preferencias físicas – que las diferencias de aptitud y actitud.
 
Veamos qué descubrieron:

 
 
En las empresas, directivos y directivas muestran diferentes forma de trabajo, según coinciden los expertos. ¿En qué áreas y por qué habilidades se destacan ellos? ¿Y ellas? Los empleados tienen la palabra y responden cuál es el atributo más importante de un superior, más allá del género.

Al aceptar un trabajo, los candidatos pueden negociar la empresa, la posición o las condiciones contractuales, entre ellas el salario, pero rara vez pueden acordar acerca del jefe que van a tener.

 
Bueno o malo, exigente o permisivo, tenso o relajado, gracioso o serio, el jefe no se elige. El que toca, toca, y para permanecer y crecer en una compañía, lo “recomendable” es aprender a trabajar con él.

 
Pero, si tuvieran la posibilidad de optar, ¿qué preferirían los argentinos? La tendencia, según una encuesta realizada por el sitio de empleos Trabajando.com, no deja lugar a dudas: el 75% elegiría reportarle a un hombre y sólo un 25% a una mujer.

“Como aún existen muchos prejuicios, comparto la idea de que la mayoría de los argentinos prefiere jefes hombres”, opina Gloria Cassano, directora de la consultora de Recursos Humanos homónima, ante la consulta de iProfesional.com.

 
A Pablo Molouny, country manager de Trabajando.com Argentina, lo que más le llamó la atención de los resultados del relevamiento es que tanto hombres como mujeres prefieren responder a un superior de sexo masculino.

 
El dato arrojado por el sondeo, según Molouny, tiene más de una explicación:

  • Las mujeres en muchos casos prefieren hombres porque con ellos tienen una mayor llegada y un mejor grado de relación.
  • Además, muchas veces las mujeres con equipos a cargo tienen inconvenientes en trabajar bajo presión, lo cual es percibido por los empleados.
  • También sucede que por la falta de costumbre de tener una mujer como jefa, ante la pregunta, la gente opta por lo conocido antes que aventurarse a una nueva experiencia.

No obstante, el country manager de Trabajando.com anticipa que “a medida que las mujeres se vayan sumando a posiciones directivas, las preferencias se van a ir balanceando.”

 
En la actualidad, cada vez más compañías disponen de políticas corporativas de diversidad por las que tratan de asegurar un mínimo de ejecutivas en posiciones directivas. Este es el caso de Manpower, donde tanto local como globalmente, las mujeres pisan fuerte.

 
Consultada al respecto, la gerente de Responsabilidad Social y Asuntos Públicos de la multinacional, María Amelia Videla, se enorgullece: “En Manpower, más del 40% de las gerencias generales a nivel mundial están ocupadas por mujeres y muchas de nuestras ejecutivas son líderes en el ranking de Fortune.”

 
En la filial argentina, el 40% del management son ejecutivas y más del 50% del plantel general son mujeres.

 
Y aunque Videla destaca el avance logrado por el sexo femenino en el mundo del trabajo y universitario, reconoce que en posiciones de liderazgo, están lejos de igualar a la cantidad de hombres. Además, advierte que la brecha salarial entre unos y otros es una realidad y que los prejuicios sobre la maternidad todavía existen en muchos empleadores.

 
El liderazgo no es cuestión de género
Más allá del género y tal como muestra la infografía adjunta a continuación, las 2.600 personas sondeadas sobre el atributo más importante de un jefe, dijeron:

En tanto, todos los expertos consultados por iProfesional.com rehusaron hablar de “estilos de liderazgo femenino o masculino” ya que -según coincidieron- las diferencias no son una cuestión de género sino que dependen de cada persona.

 
“El tipo de formación que el ejecutivo o ejecutiva haya adquirido en su vida profesional, el tiempo que lleve ocupando posiciones de responsabilidad sobre otras personas y también las compañías en las que trabajó son aspectos que van formando el estilo de liderazgo”, explica Molouny.

 
 
Lo que ellas (y ellos) tienen
Sin embargo, en lo que ambos sexos difieren es en la forma de trabajo. En opinión del country manager del sitio de empleos, las mujeres son mucho más “multitasking” (multitareas) que los hombres.

 
Al respecto, el ejecutivo cree que “aunque el hombre colabora en muchos aspectos de la vida familiar, la mujer es la que realmente lleva en la cabeza todos los detalles de lo que pasa. Y esto le da la capacidad para manejar varios temas a la vez, tanto en el hogar como en el trabajo.”

 
“El hombre, en cambio, se enfoca más en un objetivo y si bien tiene la capacidad para ser multitasking, a diferencia de la mujer, no es natural sino que la desarrolla”, añade.

 
Según Cassano, “la mujer tiene mayor sensibilidad para ponerse en el lugar del otro y comprenderlo y de ser mejor al momento de negociar.” Según la consultora de Recursos Humanos, las jefas se presentan como menos agresivas y tienden a contemporizar.

 
Desde Manpower, Videla postula que la mujer tiene una mayor orientación a la comunicación y al diálogo, es una muy buena organizadora y supervisora con altos niveles de exigencia, lo cual está dado por la condición que tiene de organizar el hogar y la familia.

 
En cambio, continúa la gerente de Manpower, el hombre se enfoca sobre todo en los resultados, atiende de a una tarea a la vez, se concentra más en los objetivos y menos en las personas.

 
Al respecto, la directora Regional de la Práctica de Liderazgo y Talento de Hay Group Sudamérica, Dora Onaindia, destaca que “los hombres le dan más importancia que las mujeres al poder, entendido éste como causar impacto e influir en el otro.”

 
Un estudio realizado a nivel global por Hay Group detectó que, a diferencias de las mujeres “típicas”, las “excelentes” se destacan por combinar y utilizar de manera equitativa los distintos tipos de liderazgo: coercitivo, visionario, marcador de pautas, afiliativo, democrático y orientador.

 
Consultado acerca de qué tienen de distinto, profesionalmente, las mujeres y los hombres, el director Ejecutivo de Russell Reynolds Argentina, Edgar Medinaceli, explica que:

  • Por la estructura cognitiva (y no por cuestiones sociales o de formación), las mujeres tienden a tener una sensibilidad mayor y un estilo de interacción distinto al de los hombres.
  • Como jefas, son mucho más abiertas a los aspectos de relacionamiento social, tienden a ser más empáticas y a tener un menor nivel de agresividad respecto al hombre, como así también una forma diferente para resolver conflictos.
  • Las mujeres funcionan mejor en el trabajo en equipo y en contextos de colaboración.

“Por estas características, hay algunas posiciones en las que los hombres se desempeñan mejor y otras en las que las mujeres se desenvuelven con mayor naturalidad”, explica el director Ejecutivo de Russell Reynolds Argentina.

 
Así, mientras existen sectores económicos que estructuralmente están dominados por hombres (como por ejemplo la industria pesada), hay otros en los que la mayoría tiene “cara de mujer” por tratarse de tareas más afines a la personalidad, habilidades y atributos femeninos.

 
A modo de ejemplo, Medinaceli menciona la venta directa, donde el 95% de la fuerza de ventas son mujeres.

 
“En este caso, como la esencia del negocio es el relacionamiento con el otro, las mujeres tienden a tener ventaja porque se trata de un proceso que requiere habilidades en las que en general ellas tienen un poco más de fortalezas que los hombres”, enfatiza.

 
Entre los expertos sondeados por este medio, también hubo coincidencia acerca que el género –en líneas generales- no tiene incidencia ni en las áreas ni en los puestos a ocupar, dado que hoy tanto los ejecutivos como las ejecutivas pueden desempeñarse en las mismas funciones.

 
Como headhunters (cazadores de talentos), en Russell Reynolds aseguran que al ser contratados por una empresa para una búsqueda ejecutiva no aceptan el condicionamiento de género. No obstante, reconocen que existen determinadas posiciones para las que las mujeres se autoexcluyen o hay muy pocas, como puede ser una dirección de mantenimiento en una mina. Así, las limitaciones serían más físicas que intelectuales.

 
Y, de acuerdo con los especialistas, en los casos de las posiciones más altas de la pirámide muchas veces los hombres muestran resistencia, celos profesionales e inseguridad al tener una mujer como CEO, directora o gerente.

 
 
En qué se destacan unos y otras
¿En qué áreas las mujeres cobran protagonismo? Para direcciones o jefaturas de Recursos Humanos, Marketing, Comunicación e incluso en consultoría, las ejecutivas son muy buscadas por las empresas.

 
Según explica Medinaceli, en RRHH las mujeres se desenvuelven muy bien y tienden a tener mayor preponderancia, tanto porque cuentan con las habilidades que el área requiere como también porque esta carrera les da flexibilidad para balancear su vida personal/familiar y laboral.

 
En el sector Ventas baja la presencia femenina porque requiere cierto “liderazgo de tropa” que tiende a asociarse a ciertos valores masculinos.

 
Y si bien en la parte analítica de las finanzas o en consultoría es notoria la cantidad de mujeres, es muy difícil encontrar una CFO (Chief Financial Officer).

 
Al respecto, el director de Russell Reynolds postula que “aparentemente, los hombres tienen mayor capacidad para el cálculo matemático, lo que no quiere decir que sean más inteligentes.” En su opinión, esto –sumado al casi nulo componente emotivo– explicaría el mayor protagonismo masculino en el sector.

 
En tanto, en áreas como Asuntos Legales o Relaciones Laborales también desciende la presencia de mujeres. Para Medinaceli, esto se relaciona con que el tipo de tarea muchas veces expone a la mujer a un nivel de agresividad en las discusiones que no disfruta.

 
“Las mujeres se energizan mucho más en la construcción de red social, mientras que los hombres lo hacen en el conflicto. Ellos respetan a alguien con el que puedan discutir. En cambio, ellas a quienes estén abiertos para conversar”, explica.

 
Por todos estos motivos, los especialistas concluyen que lo más “rico” para las empresas es dejar de lado los prejuicios y contar con equipos directivos de hombres y mujeres que, con fortalezas distintas, sepan motivar, conducir y liderar a los empleados.

 
Cecilia Novoa
© iProfesional.com
 

 

 

Link al artículo orginal, aquí

 
Me pareció atractivo el análisis de las ventajas competitivas de uno y otro sexo.
 
Sin embargo, reconociéndome no sexista, considero que las diferencias de género (generales o específicas) suelen ser muchísimo menores – a la hora de evaluar un candidato/a para cubrir un puesto para el cual no haya preferencias físicas – que las diferencias de aptitud y actitud.

 

 
 
 

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