Business Angels en Argentina

Business AngelsUna nota de Juan Re Crivello, “un escritor argentino que vive hace 33 años en Barcelona” según él mismo declara – y que ha tenido la deferencia de citar uno de nuestros posts.

“Luego de escribir el articulo sobre las iniciativas de Business Angels en España, me intereso contrastar con lo que pasaba en Argentina. Para ello he escogido diversas iniciativas de emprendedores que hablan de la misma dificultad y su tremenda fuerza mental para crear una salida ante las dificultades inherentes a su ilusion.”

La nota, y un link a una anterior suya sobre el fenómeno en España:


 
 

“La empresa que creo Maschwitz hace tres años Frontera Sur, una firma que inicialmente encontró su nicho en la exportación de productos argentinos y luego con el asesoramiento de inversores descubrió oportunidades en el mercado interno.

“Mr. Maschwitz was co-founder and Sales and Marketing manager of SiCompra, Argentina’s first catalog marketing company offering imported products for sale in Argentina”

El emprendedor contó con la ayuda de la Fundación Endeavor, que le contactó con un profesor del Massachusetts Institute of Technology. Tras el encuentro, quien aceptó el proyecto para que los estudiantes del MIT lo ayudaran con el plan de negocios. El ingeniero reunió 100.000 dólares de inversores conocidos y puso en marcha el proyecto.

 

Armó una sociedad en la Argentina y otra en Estados Unidos y comenzó a ofrecer productos argentinos artesanales a consumidores de alto poder en comercios minoristas del exterior”.

 

 

Eduardo Fernández, Hugo Olivera y Javier Ramírez Bermejo fundaron Eco Cav el año último. Los primeros se acercaron al Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) con la idea del cesto y allí conocieron a Olivera, que era alumno del Centro de Emprendedores del instituto.

 

“Yo había trabajado en relación de dependencia en mi país y quería ver algo más. Cuando Eduardo y Hugo presentaron su invento me sumé inmediatamente a la idea de convertirlo en una empresa”, contó Bermejo. Tras conversar el proyecto, el trío lo presentó en el club de inversores del IAE en donde consiguió nueve socios interesados, que colocaron 200.000 dólares para el desarrollo del producto”.

 
El emprendedor, ganador del premio de 2006, del concurso de la revista Pymes, en la categoría General —la más numerosa, con 115 proyectos— fue Ricardo Morchio por su producto Binder Up —un ingeniero mendocino de 54 años, que desde 2003 va y viene entre Buenos Aires y Mendoza para impulsar el proyecto— quiere ensayar primero en el mercado de Cuyo, para luego copar la Argentina y de aquí al mundo.
 
Según sus declaraciones:: “Yo digo siempre que en las escuelas de negocios enseñan desde el cuarto escalón para arriba, pero nunca cómo empezar un proyecto desde cero. Y al principio el emprendedor está solo. ¡Solo!”, enfatiza Morchio. El mismo nos cuenta que su “descubrimiento” del problema de las carpetas –para archivar- ocurrió en agosto de 2003, y que de inmediato encontró la solución técnica. Pero eso fue apenas el comienzo. Porque luego tuvo que armar un primer plan de negocios, investigar las patentes existentes (“en el sitio Web de la Oficina de Patentes de Estados Unidos encontré 29 patentes similares a la mía, pero ninguna supo identificar el problema”), y también desarrollar su propia patente y su marca. “Y pensar hasta que duela”, insiste Morchio, “simplificar la idea cada vez más. Me llevó meses resolver algunas cosas elementales”.
 
Recién a principios de 2005, un año y medio después del comienzo, el hombre quiso pasar a otra etapa. Sumó a Fernando Lizaso, al principio como consultor y más tarde como socio minoritario. “Es muy importante en su papel de interlocutor y sintetizador, para ‘ponerle plan’ a mi empuje”. Pero Morchio aclara: “no fui a buscar a mi primo, porque eso sería una banda, no un equipo. A Fernando lo seleccioné de una escuela de negocios”.
 

“Es como nos ha pasado a muchos de nosotros comenzamos un negocio con el menor capital posible, el cual es dinero prestado de un familiar o amigo (en mi caso con SKALD Digital , comenzamos con una inversión de u$s 1500) y generamos el valor necesario como para que comience a funcionar el proyecto. Luego para pegar un pequeño salto debemos tener una ayuda de un “Angel”, que no solo aporta capital, sino también conocimientos, contactos y relaciones (estas dos últimas sumamente útiles para nuestra vida como emprendedores)”

 
Estamos ante diferentes experiencias, en las cuales todas tienen un denominador comun: Un emprendedor, un grupo de angels (familiares, conocidos, financiacion bancaria o ahorros personales) y el producto o servicio escogido.
 

En cada situación siempre aparece la necesidad de un business angel.

 
 

 

Referencias y enlaces
 

Puede consultar un artículo referido a los emprendedores argentinos en españa:

http://blogs.clarin.com/losargentinoshandejadodesaludarme/2009/4/13/los-emprendedores-argentinos-espana

 

Clubes, foros y links de Business Angels en Argentina

 
 

Link a la nota original: aquí

 

 
 
 

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