Ken Wilber y la Filosofía transpersonal

Ken WilberUn genio poco conocido, filósofo estadounidense interesado en psicología, religiones comparadas, historia, ecología y misticismo. Ha estudiado la evolución del ser humano y promueve una integración de la ciencia y la religión, analizando los elementos comunes a las tradiciones místicas de oriente y occidente.
 
En su obra articula distintos aspectos de la psicoterapia y la espiritualidad. Sus libros tratan sobre filosofía, psicología, antropología, sociología y religión.
 
Su pensamiento ha sido influido por pensadores como Nāgārjuna, Huston Smith, Ramana Maharshi, Jürgen Habermas, Jean Gebser y Teilhard de Chardin (con quien comparte la intención de crear una teoría que unifique a la ciencia, el arte y la moral), Platón, Hegel y el budismo.


 
Durante sus primeras épocas como autor contribuyó al desarrollo de la psicología transpersonal diferenciándose de esta corriente porque gran parte de sus referentes caían en lo que denominó falacia pre-trans.
 
Ha comenzado a desarrollar una teoría integral, donde articula de forma transdiciplinaria gran cantidad de perspectivas para abordar el fenómeno humano utilizando el modelo AQAL (All Quadrants, All Levels = Todos los cuadrantes, todos los niveles). Para promover y avanzar con esta propuesta, en 1998 fundó el Instituto Integral, un centro de estudios para investigar las distintas aplicaciones de lo que denomina enfoque integral.
 
Wilber establece una jerarquización de los distintos ámbitos de la realidad, incluyendo sociedades, visiones del mundo, niveles de conciencia, modelos políticos, etc., desplegándose en cuatro cuadrantes (el interior-individual, el interior-colectivo, el exterior-individual, y el exterior-colectivo). En los últimos años ha relacionado su teoría integral con el modelo de la dinámica espiral, desarrollada por Don Beck y Christopher Cowan , denominando vMemes (memes de valor) a los distintos niveles de desarrollo, asignándoles un color diferente a cada uno.
 
Debido a los profundos cambios en su pensamiento a través de los años y las múltiples derivas inesperadas que condujo su obra, se suele referir cada momento de la misma a una fase específica. Hasta el momento se consideran al menos cinco fases en su recorrido, W1 a W5.
 
 

Los Cuatro Cuadrantes (aqal: all quadrants all levels)

 

Ken Wilber considera que el gran legado de la modernidad es la separación de lo que llama “El Gran Tres”, refiriéndose a la ciencia, el arte y la religión. Hasta el Iluminismo estas tres formas de percibir y explicar la realidad conformaban un todo indiferenciado. La separación/diferenciación del “Gran Tres” impulso grandes avances en el dominio de la ciencia. Resumiendo, podemos decir:

 

El dominio del “eso” o “esos” (traducido “it/s” por “ello”/s en sus libros), corresponde a la ciencia empírica. Es decir, se ocupa de los objetos. Tema central en la obra de Kant: “Crítica a la Razón Pura”. Tópicos como la tecnología, las formas empíricas, la verdad proposicional son analizados por Wilber, tanto a nivel “individual” como “colectivo”.

 

El dominio del “yo” corresponde al arte y a la estética así como a la “expresión” de la singularidad. Trabajado por Kant en su “Crítica a la Razón Práctica”. Tópicos como la conciencia, subjetividad, el yo y la propia expresión, la veracidad y la sinceridad, son considerados por Wilber desde este cuadrante.

 

El dominio del “nosotros” corresponde a la ética y es trabajado por Kant en su obra “Crítica del Juicio”. Tópicos como las visiones del mundo, la cultura, el significado intersubjetivo, la adecuación, la justicia y la comprensión mutua son pertinentes según Wilber a este cuadrante.

 

Según Ken Wilber, cada dominio posee su propio criterios de validez y su lenguaje. El autor concebía a los cuatro cuadrantes afirmando que todo fenómeno puede abordarse desde una perspectiva externa o interna y de una manera individual o colectiva. En la actualidad considera aspectos interiores y exteriores para cada cuadrante.

 

El cuadrante superior izquierdo refiere a lo “interior” de la individualidad, aunque en sus últimos textos Wilber ha complejizado y afinado su propuesta considerando un aspecto “interior” y otro “exterior” del cuadrante superior izquierdo. El criterio de validez para este cuadrante es la veracidad. Como ejemplo el autor expresa “No se trata de saber si el mapa coincide con el territorio sino de verificar la fiabilidad del cartógrafo”. Esta “verdad” es de carácter interpretativo, es decir, mientras más analice mis problemas, lograré una “mejor” interpretación o mayor lucidez. Este es el territorio de la psicología profunda.

 

El cuadrante superior derecho refiere a lo “exterior” de lo individual. El criterio de validez que le corresponde es la verdad de tipo proposicional. Desde esta perspectiva las afirmaciones son proposicionalmente válidas cuando se ajustan a los hechos objetivos. El “territorio” debe coincidir con el “mapa”.

 

El cuadrante inferior izquierdo refiere a lo “interior” de lo colectivo. Este enfoque considera la forma en que la comprensión mutua permite la relación entre los sujetos. El criterio de validez será comunitario y normativo en relación a la “justicia”.

 

El cuadrante inferior derecho corresponde a lo exterior de lo colectivo. El criterio para determinar la verdad en este cuadrante radica en el comportamiento del sistema considerado desde una perspectiva empírica. La prueba de validez es el ajuste funcional, vale decir, la forma en que cada proposición se relaciona con la red o sistema total.

 

Tetraevolucion integral
 
Validación del conocimiento:

Las afirmaciones provenientes de cada uno de estos cuadrantes podrán someterse a las distintas pruebas de validez. Esto permitirá confirmarlas o rechazarlas, validarlas o refutarlas.

 

Existen tres pasos fundamentales que deben seguirse para validar una afirmación:

 

1- Instrucción: llevar a cabo el experimento.

2- Recolección: de datos o comprensiones interpretativas

3- Confirmación: validacion o rechazo consensual por una comunidad de expertos que haya seguido un entrenamiento adecuado.

 

 

 

Alguno de sus libros:
Acceso a carpeta contenedora, aquí
 
Links:
En Wikipedia: aquí
Opiniones sobre la Internet en REDcientífica, aquí
En PsicoRed (es): aquí
En iBaires-meetup integral: aquí
 

 
Un fragmento
 
Cada gran época de la evolución humana parece girar en torno a una idea central, una idea que la domina y resume su visión del Espíritu y del Kosmos. Y cada una de estas ideas parece asentarse sobre su predecesora. Se trata de ideas tan simples y fundamentales, que podrían resumirse en una sola frase.
 
Recolectora: El Espíritu está integrado en el cuerpo de la tierra. Ésta es la profunda verdad cantada por las culturas recolectoras de todo el mundo. La tierra es nuestra sangre, nuestros huesos. El desvelamiento de Dios y nuestra médula, todos nosotros somos hijos e hijas de la tierra,en la cual, y a través de la cual, fluye libremente el Espíritu.
 
Hortícola: Pero el Espíritu exige sacrificio. El sacrificio es el gran tema que subyace a todas las sociedades hortícolas (y no me estoy refiriendo con ello exclusivamente al sacrificio ritual concreto). La noción fundamental que impregna esta época es que ciertos pasos del desarrollo humano tienen que ver con el Espíritu y que la humanidad ordinaria o típica debe desaparecer para que el Espíritu pueda resplandecer con más claridad o, dicho en otras palabras, que la humanidad deberá ser sacrificada para el logro de una conciencia espiritual más plena.
 
Agraria: Los distintos pasos del desarrollo del Espíritu están, de hecho, dispuestos según la Gran Cadena del Ser. La Gran Cadena es el tema central, dominante e inexcusable de toda sociedad mítico-agraria del mundo entero, sin excepción alguna. Y dado que la mayor parte de la «historia civilizada» ha sido historia agraria, Lovejoy estaba en lo cierto al decir que la Gran Cadena del Ser ha sido la idea dominante de la mayor parte de las culturas civilizadas.
 
Modernidad: La Gran Cadena se despliega en el tiempo evolutivo. En otras palabras, evolución. El hecho de que el Espíritu haya quedado fuera de la ecuación no ha sido más que el desastre de la modernidad, no su dignidad ni tampoco su rasgo más distintivo. La evolución es el gran concepto que sustenta todo movimiento moderno, el dios de la modernidad. Y ésta es, de hecho, una extraordinaria realización espiritual porque, se la identifique o no conscientemente como algo espiritual, el hecho es que conecta directamente al ser humano con el Kosmos y apunta al hecho indiscutible -pero también aterrador- de que los seres humanos son co-creadores de su evolución, de su propia historia y de su propio mundo.
 
Postmodernidad: Nada está dado, el mundo no es tanto una percepción como una interpretación. Que esto haya terminado conduciendo a muchos postmodernistas a caer en la locura aperspectivista no es asunto nuestro. El gran descubrimiento de la postmodernidad es que no existe nada dado de antemano, un descubrimiento que abre a los seres humanos al Kosmos plástico cocreado en el que el Espíritu deviene cada vez más agudamente consciente de sí mismo en la medida en que va recorriendo el camino que le conduce a despertar en la supraconciencia.
 

 
 
 

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One Response to “Ken Wilber y la Filosofía transpersonal”

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