El desarrollo es mucho más difícil de lo que a veces se cree

Dr Juan Carlos de PabloUn artículo de Juan Carlos de Pablo, la transcripción de la conferencia pronunciada en la Academia Nacional de Ciencias Económicas el 16 de julio de 2002, acerca del economista Walter Otto Hirschman, de quien dice en su intro: “Hirschman viola la ley de los rendimientos marginales decrecientes, porque cada obra es aparentemente bien diferente y tan excitante como las anteriores“.
 
Había leído algo sobre Hirschman, y encontré esta conferencia de de Pablo en la que analiza bio y obra, excelente!


 
de Pablo, J. C.: Escritos seleccionados, (2000 – ), http://www.juancarlosdepablo.com.ar
Versión escrita de la conferencia pronunciada en la Academia Nacional de Ciencias Económicas el 16 de julio de 2002.
 

ALBERT OTTO HIRSCHMAN

Un par de aseveraciones introductorias.

Primera: así como el año pasado, cuando en este mismo ciclo me ocupé de Franco Modigliani, tenía una idea bastante aproximada de su vida y su obra, y lo que encontré fue más o menos lo que esperaba; ahora, al ocuparme de Hirschman, tenía una idea bastante menos aproximada, y tanto buceando en su biografía como en su obra escrita, no paré de sorprenderme, y de aprender. A punto tal que parecería que Hirschman viola la ley de los rendimientos marginales decrecientes, porque cada obra es aparentemente bien diferente y tan excitante como las anteriores
 
Segunda: George Stigler afirma que el valor de una teoría es independiente de su autor, y de las circunstancias en las cuales fue generada. Tiene razón. Lo cual no invalida que, por curiosidad, no valga la pena conocer la biografía del autor de cierto esquema, o en qué circunstancias lo generó. Pero trabajando esta presentación me surgió un interrogante adicional, a saber: ¿qué relación existe entre lo que te tocó vivir, y las ideas y las formas de verificación que se te ocurren? Tanto Hirschman como Samuelson nacieron en 1915, y los 2 son judíos. Pero Paul Anthony (Samuelson) vino al mundo en Gary, Indiana, y su vida (personal y profesional) se puede contar en menos de 10 renglones; mientras que Albert Otto (Hirschman) nació en Berlín, Alemania, y como se verá en un instante, las 3 primeras décadas de su vida fueron algo más agitadas. ¿Son las producciones científicas de Hirschman y Samuelson independientes de sus vicisitudes personales?
 
En las líneas que siguen me ocupo primero de la vida y la trayectoria, y luego de la obra.
 
 

1. VIDA

Apreciación general. “Eterno hereje, se opone a la corriente principal en economía, que busca regularidades y mecanismos para ejercer control sobre la realidad económica” (Wilber y Jameson, 1992); “maestro del pensamiento lateral, mira a los viejos problemas desde una perspectiva nueva e inesperada” (Blaug, 1995); “pareciera que su método es el del no conformista quien, al decir de Francois Furet, `busca lo que no hay de económico dentro de la economía, pero al mismo tiempo desde una perspectiva económica’… una actitud que arriesga desconcertar a muchos economistas” (Beaud y Dostaler, 1995); “la búsqueda persistente de nuevas perspectivas ilumina algunos aspectos importantes del lugar único que Hirschman ocupa en las ciencias sociales contemporáneas… Su insistencia en las complejidades que avergüenzan a los intentos de los economistas para armar generalizaciones simplistas, con frecuencia la presenta con humor e ironía” (Mc Pherson, 1992); “su visión del mundo social es esencialmente `holística’, para él hay interconexión entre el sistema económico y los sistemas político y social” (Wilber y Jameson, 1992); “la capacidad para sorprenderse es lo que según él importa” (Meldolesi, 1995); “extraordinaria capacidad para trabajar duro… Es apreciado por los economistas por sus contribuciones a la economía del desarrollo; para los sociólogos lo mejor que escribió es Exit… (Hirschman, 1970); mientras que los cientistas políticos eran interesados en la cuestión de la moralidad (Meldolesi, 1995); “una de las mentes más originales dentro de la profesión” (Roemer, 1996); “la frontera que pone entre lo económico y lo extraeconomico es una de las más amplias” (Fernández López, 2002); “Hirschman no es el doctor Pangloss” (Wilber y Jameson, 1992).
 
“Fuí, y gocé, haber sido `autosubversivo'” (Hirschman, 1995); “la autosubversión ha sido un rasgo permanente de mi personalidad” (Hirschman, en DPR, 1996); “la idea de trespassing [ingresar a un lugar sin pedir permiso] para mí es central… Los intentos de confinarme en un área específica me fastidian” (Hirschman, en DPR, 1996); “mi objetivo no es hacer previsiones de tendencias, más bien procuro entender aquello que es posible que suceda y llamar la atención de la gente sobre esto. Quizás en esto todavía soy un militante: mi interés está centrado, principalmente, en la constelación de hechos y situaciones necesarias para que puedan verificarse cosas buenas” (Hirschman, en DPR, 1996); “el enemigo principal es justamente la ortodoxia: repetir siempre la misma receta, la misma terapia, para resolver diversos tipos de enfermedad; no admitir la complejidad, querer reducirla a toda costa, cuando las cosas reales son cada vez un poco más complicadas” (Hirschman, en DPR, 1996); “he sido descripto como alguien primordialmente interesado en destacar lo que las mentes económicas más sistematizadas pasaron por alto” (Hirschman, 1995); “como siempre le digo a mis amigos, la verdad es que sólo sé de Colombia; pero después de todo, Marx sólo conocía Inglaterra…” (Hirschman, en Halperín, 1994)
 
“Su estilo de escritura es inconfundible… Nunca fundó una escuela. Tiene muchos seguidores, pero no discípulos en el sentido convencional” (Mc Pherson, 1992), pero inspiró los siguientes volúmenes sobre él y su obra: Foxley, Mc Pherson y O’ Donnell (1986), Teitel (1992), Rodwin y Schon (1994) y Meldolesi (1995) y “4 conceptos hirschmanianos constituyen otros tantos ítems en el diccionario Palgrave (eslabonamientos; salida y queja –exit and voice-; el principio de la mano escondida –hiding hand-; e intereses -por opuesto a pasiones-)” (Wilber y Jameson, 1992). “Conocí 3 economistas de universidades mayores de Estados Unidos, cuyos conocimientos y afectos por Sudamérica van más allá de lo usual, unos casados con latinoamericanas, otros residentes varios años: Arnold C. Harberger (Chicago), Rudiger Dornbusch (MIT) y Hirschman (Yale, Columbia, Harvard)” (Fernández López, 2002).
 

Hirschman y yo. “Hirschman `conducía’ su seminario… a la Hirschman, es decir, dejando que dentro de cada uno de nosotros afloraran ideas. Por eso, con ojos de 1967, me parecía extremadamente desordenado -casi caótico-, y ahora me parece muy sabio. El trabajo que preparé para su seminario, “Política antiinflacionaria en Argentina – modelo 1967″, fue la base de lo que luego pretendió ser mi tesis doctoral, y termino siendo mi primer libro (de Pablo, 1972). Luego de aprobar mis exámenes generales (en el oral, Hirschman integró la mesa y me formuló preguntas sobre comercio internacional), nos invitó a Any [mi mujer] y a mí a una reunión social en su casa (donde la felicitó por el examen que yo había dado); en dicha reunión conocí a Gino Germani, quien en ese momento estaba exiliado, por razones políticas” (de Pablo, 1995).

 
 

Cédula de identidad. “Nacido Otto Albert Hirschmann” (Meldolesi, 1995), llegó al mundo “en 1915, durante la Primera Guerra Mundial. Provengo de una familia de Berlín, de la burguesía media, de origen hebreo, pero no practicante. Tanto mis hermanos como yo fuimos bautizados en la religión protestante… Mi padre dedicó su vida a su profesión (era cirujano, especializado en neurocirugía), pero siempre encontró tiempo para conversar con mis hermanos y conmigo… Murió de muerte natural en marzo de 1933… Recibí buena instrucción… He leído mucho de historia. En aquel período estaban de moda las biografías de grandes personajes, escritas (más bien mal) por Emil Ludwig… Todos comenzamos a `hablar de política’ después de 1930. Mis padres no vieron de buen grado la decisión de hacerme militante de la Juventud Socialista,… pero claro, los hijos son siempre más de izquierda que los padres… El fallecimiento de mi padre, y el comienzo de las persecuciones antidemocráticas y antijudías (el incendio del Reichtag [ocurrido el 27 de febrero de 1933] marcó verdaderamente el inicio del terror), me indujo a irme a Francia. Mi madre permaneció en Alemania [recién volvió a verla en 1945]… En aquel período se había vuelto normal dejar el país, muchos lo hicieron; al fin de cuentas, eso era lo que por otro lado querían los mismos nazis” (Hirschman, en DPR, 1996).
 
En 1933 migró a París, vía Amsterdam, para seguir estudiando. “En París me volví muy francés. Sólo tenía relación con la emigración alemana, pero me cansé muy rápido de este ambiente y comprendí que lo que quería era ponerme a estudiar seriamente. En 1935 obtuve una beca para estudiar un año en la London School of Economics (LSE). Ese año fue decisivo” (Hirschman, en DPR, 1996). “En la LSE descubrí la Teoría General de Keynes” (Hirschman, en Halperín, 1994).
 
“Después de Londres, me detuve algunas semanas en París, donde supe que en España estaba estallando la guerra civil, así que decidí ir allí. Fuí a Barcelona. Permanecí en el frente 2 meses, después debía ser destinado a Madrid, con las Brigadas Internacionales, pero decidí no ir. Viajé a Italia con mi pasaporte… alemán, totalmente en regla, expedido 2 años antes, sin ningún sello que indicase que había pasado por España. Me quedé en Trieste… En 1939 me enrolé como voluntario en el ejercito francés, participando en el Emergency Rescue Committee. Para lo cual, cruzando los Pirineos, ayudábamos a quienes huían, a alcanzar la frontera española evitando el puesto de frontera francés.
 
Yo colaboraba en la organización de estas salidas, buscando modos alternativos de cruzar la frontera… Finalmente la policía me individualizó y comenzó a investigar sobre mí. Mandé a alguien a retirar mi ropa y me fuí. Era diciembre de 1940” (Hirschman, en DPR, 1996). “Varian Fry y su comité salvó la vida de entre 2.000 y 3.000 personas… Tuve que abandonar Francia caminando a través de los Pirineos… Lo hicimos con un pequeño grupo, y al divisar un poblado, a un campesino le preguntamos: `¿estamos en Francia o en España?’. Nos aseguró que estábamos en España. Saqué una moneda de mi bolsillo, para ofrecérsela como propina. Se negó, afirmando: `yo cuido mis vacas'” (Hirschman, 1995).
 
España y Portugal fueron países de tránsito, porque su objetivo era migrar a Estados Unidos, lo cual logró en enero de 1941. “Una beca de estudio de la Fundación Rockefeller fue decisiva para que me otorgaran la visa estadounidense. Me enrolé en el ejercito estadounidense en marzo de 1943, ya que era la única cosa que podíamos hacer los extranjeros en ese momento. Estuve en Africa del Norte y en Italia” (Hirschman, en DPR, 1996). “Me enviaron a Italia, porque manejaba el idioma. Fuí desmovilizado en 1946” (Hirschman, en Halperín, 1994), de manera que a los 31 años comenzó una vida normal. “Está casado con Sarah Chapiro, estudiante ruso-lituana de filosofía y literatura francesa” (Meldolesi, 1995).
 
 

2. TRAYECTORIA

“En 1990 Hirschman sostuvo que era básicamente un economista autodidacta” (Meldolesi, 1995).
 
Sus títulos incluyen el Certificado del Instituto de Estadística de la Sorbona, 1934; el Diploma de la Escuela de Altos Estudios Comerciales de París, 1935; el de Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Trieste, 1938, y 15 doctorados honorarios, a partir del de la Universidad Rutgers, en 1978.
 
Trabajó como economista en el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales, del Instituto de Cooperación Intelectual de París, entre 1938 y 1939; como investigador en el Instituto de Economía de la Universidad de California, en Berkeley, entre 1941 y 1943; y como economista en la Reserva Federal, en Washington, entre 1946 y 1952 (“el período que pasó en la Reserva Federal le permitió observar el proceso decisorio público, que sería una cuestión a la que le prestaría luego mucha atención en sus escritos”. Wilber y Jameson, 1992).
 
“Como en 1952 tuve la sensación de que en Washington la cosa estaba un poco agotada, acepté la oportunidad de viajar a Colombia, como consejero económico. Mi mujer pensó que estaba loco, porque ella quería volver a París… Nunca fuí empleado del Banco Mundial, sino que el gobierno colombiano firmó conmigo un contrato por 2 años. Cuando venció no lo renové, pero decidí quedarme en Colombia, abriendo mi propia oficina de consultoría. Colgué en la puerta mi chapa: `Albert Hirschman. Consultor económico y financiero” (Hirschman, en DPR, 1996). Permaneció en Colombia hasta 1956. “Disentí con el Banco Mundial, a causa de su insistencia en la planificación; yo pensaba que, en términos prácticos, no era razonable” (Hirschman, en DPR, 1996). “Hay una dulce ironía en haber seleccionado a Hirschman como uno de los `pioneros del desarrollo’, en una serie de conferencias auspiciadas por el Banco Mundial, porque él comenzó su trabajo de campo en Colombia, contratado por el Banco Mundial, pero tuvo rápidamente que resistir las presiones para impresionar a las autoridades locales, con planificaciones mágicas y modelos económicos” (Wilber y Jameson, 1992).
 
Fue profesor visitante en Yale University, entre 1956 y 1958. “Al finalizar mi visita a Colombia, la universidad de Yale me invitó a exponer mis experiencias. Allí comenzó mi vida académica” (Hirschman, en Halperín, 1994). “Fuí a Yale con la idea de volver a Colombia un año después. Pero permanecí en Yale un año más, para terminar de escribir Strategy (H, 1958)” (Hirschman, en DPR, 1996).
 
También fue profesor en Columbia University, entre 1958 y 1964; en Harvard, entre 1964 y 1967; investigador en el Centro de Estudios Avanzados en Ciencias del Comportamiento, Stanford, entre 1968 y 1969; en el instituto de Estudios Avanzados de Princeton University, entre 1972 y 1973; y profesor en dicha universidad a partir de 1974.
 
 

3. OBRA

Mi principal contribución al análisis económico es una perspectiva especial para observar el desarrollo económico como un proceso de crecimiento desequilibrado. Además, realicé varias contribuciones, que pueden sintetizarse bajo el título `Salida, queja y lealtad‘. Finalmente tengo varias publicaciones donde contrasté el razonamiento económico con principios morales y de otras clases” (Hirschman, en Blaug, 1999); “los modelos basados en agregados como los ahorros, las inversiones, el PBI y las relaciones capital-trabajo, me parecen demasiado abstractos y mecanicistas” (Hirschman, 1995); “no hay nada malo en computar un modelo tipo Harrod-Domar, si lo único que se desea es tener una idea aproximada del monto de capital que probablemente se utilizará en el curso de un proceso de crecimiento.
 
Pero si se piensa que las relaciones funcionales supuestas en el modelo describen fielmente el proceso de desarrollo, puede llegar un momento en que el modelo sea un estorbo, en lugar de una ayuda para comprender la realidad de los países subdesarrollados” (Hirschman, 1958): “tengo antipatía por los diagnósticos demasiado uniformes y unilaterales. Siempre experimenté una cierta aversión por los principios generales y por las prescripciones abstractas… Pero no soy totalmente antiteórico… Mi crítica principal es que el grado de simplicidad de la ciencia económica es demasiado alto… Estoy muy atento a nuevas experiencias. Sé bien que el mundo social es por demás variable, que está en contínua mutación, que no existen leyes permanentes” (Hirschman, en DPR, 1996); “`dilucidar la experiencia inmediata es la única razón de ser de cualquier pensamiento; y el punto de partida del pensamiento es la observación analítica de los componentes de esta experiencia’. Cuando empecé a planear Strategy encontré un fuerte aliciente en esta frase de Whitehead” (Hirschman, 1958).
 
“Sus intereses académicos pasaron de cuestiones técnicas específicas, a planteos generales dentro de las ciencias sociales” (Wilber y Jameson, 1992); “una mirada amplia basada en lecturas provenientes de otras disciplinas le permite a Hirschman proponer una disciplina económica en estrecha relación con la política, la sociología y la ética, a través de la reconstrucción del aparato conceptual de la economía, y en especial de su fundamento representacional por excelencia: el homo economicus… Para complicar la historia económica, es decir, para expandir su campo de preocupaciones, desplazar el interés de los investigadores hacia áreas poco exploradas y permitir más fértiles interrelaciones entre fenómenos económicos y extraeconómicos, se requiere primero complicar la teoría económica… La figura de Hirschman como `complicador’ o crítico de la teoría económica merecería un lugar destacado en cualquier historia referida a esta cuestión” (Salvatore, 1994); “para Hirschman un objetivo básico de los análisis históricos, es el de mostrar el rol de lo excepcional, y lo impredecible, en los hechos humanos” (Mc Pherson, 1992); “características importantes en el enfoque de Hirschman: el rol del relato de los casos, la historia de los eventos junto a su contexto histórico, la importancia de la singularidad junto a la de la regularidad, y la constelación de eventos que caracteriza tanto los cambios profundos como los menos dramáticos” (Meldolesi, 1995); “su obra puede dividirse en 2 grandes estrategias o proyectos: por un lado, la búsqueda de los orígenes de la atrofia, los sesgos y las limitaciones del discurso económico; y por el otro, el esfuerzo de ampliar el ámbito conceptual de la economía, criticando sus conceptos fundacionales y proponiendo nuevas perspectivas de análisis” (Salvatore, 1994); “si bien le interesa la cuestión de la `decisión pública’, no le entusiasma reducir el análisis político al esquema del análisis económico” (Mc Pherson, 1987).
 
“Su enfoque mira más allá de las variables abstractas que le interesan a los economistas, como ahorro, inversión, competencia, maximizacion de utilidades y eficiencia, para concentrarse en las actitudes y conductas de los actores económicos concretos, y en el ambiente institucional en el cual tienen que tomar sus decisiones” (Wilber y Jameson, 1992); “los sujetos `económicos (los consumidores, por ejemplo) no son `tontos racionales’ (frase acuñada por Amartya Sen), sino individuos dotados de diversas sensibilidades y valoraciones (además de `gustos’), experiencias previas sobre las cuales analizan las opciones presentes, y muy especialmente, recursos retóricos, tomados de su propia cultura, que los condicionan a mirar la economía en forma integrada con fenómenos políticos y sociales, y a plantearse opciones no imaginadas por la teoría económica (por ejemplo, entre actividades instrumentales y no instrumentales)” (Salvatore, 1994); “Hirschman insiste en que hay que tomar con pinzas la rigurosidad de las `leyes'” (Mc Pherson, 1992); “es un economista disidente, pero no uno que disienta a favor de alguna otra ortodoxia. Su mensaje parece ser: `sí, hay algo correcto en las teorías existentes, pero también hay algo más, que dichas teorías no han incluído en el análisis, y que también deberíamos tener en cuenta'” (Mc Pherson, 1992); “su percepción es que buscar la `verdad completa’ de cualquier porción de la realidad social, nos llevaría a planos tan complicados, que nos superarían” (Mc Pherson, 1992); “en la época en que se gestó la `economía del desarrollo’, es decir, desde fines de la década de 1950 hasta la de los 70s, Hirschman fue el más imaginativo iconoclasta de los que se ocuparon de la cuestión. Un teórico no convencional, que contrastaba la sabiduría aceptada en cada momento contra sus propias experiencias personales, lo cual generalmente implicaba proponer un enfoque alternativo, que desafiaba y enriquecía el estudio del desarrollo” (Roemer, 1996); “en 1971 bautizó como posibilismo al resultado de muchos de sus análisis, que elaboró en libros y artículos. Cuando las ciencias sociales buscan exclusivamente leyes generales, oscurecen el rol irreductible de la unicidad e impredicibilidad de los hechos humanos… Después de tantas profecías que no se materializaron; ¿no estaría en el interés de las ciencias sociales incorporar la complejidad, aunque sacrifique parcialmente su poder predictivo?” (Mc Pherson, 1987); “lo más cerca que Hirschman escribió para describir su propio enfoque para encarar las ciencias sociales, es su ensayo titulado `Economía política y posibilismo’, que prologa la colección de artículos recogidos en Bias (H, 1971). En el plano positivo (por oposición a normativo), posibilismo tiene que ver con que la explicación de los hechos según las ciencias sociales como las conocemos hoy, rara vez -si es que alguna vez- agota los aspectos interesantes de dichos hechos… El caracteriza su trabajo como una búsqueda de `novedades, creatividad y singularidad'” (Mc Pherson, 1992); “`en cada episodio en el cual el progreso económico aumentó la disponibilidad de bienes para cierto grupo social, fuertes sentimientos de desilusión, y hasta de hostilidad, fueron generados. La afluencia produce su propia reacción, casi independientemente de cuáles son los bienes nuevos, que se comercializan de manera más abundante’.
 
Esta cita captura buena parte de los elementos que hacen de Hirschman un cientista social… Da un paso más, al integrar también a los valores. Según el, los economistas hemos cometido un grueso error al tratar el amor, la benevolencia y particularmente la pasión por la cosa pública, como si fueran recursos escasos, que hay que economizar” (Wilber y Jameson, 1992).
“Su evolución fue en dirección contraria a la corriente principal de los economistas. Muchos colegas se hubieran sentido incómodos en dicha situación; a Hirschman, por el contrario, no le disgusta el rol de disidente. En su autoimpuesto rol se propuso destacar que el emperador (las ciencias sociales) y la reina (la economía) no están tan vestidos como nos gustaría creer… Una de las debilidades del trabajo de Hirschman es que no especifica claramente el proceso por el cual valida sus afirmaciones. Con frecuencia el lector queda con la impresión de que las `tendencias y regularidades’ observadas, no surgen de chequeos sistemáticos y suficientemente generales… Tuvo un impacto limitado sobre el resto de los economistas. Por el contrario, tuvo mucho más impacto en el resto de las ciencias sociales, así que tiene más fuerza como cientista social que como economista” (Wilber y Jameson, 1992).
 
La siguiente reseña respeta, en buena medida, la cronología (las obras se identifican por el comienzo de su título en inglés, porque son más reconocibles que en castellano).
 
 

Strategy. “El desarrollo es mucho más difícil de lo que a veces se cree… El desarrollo no depende tanto de saber encontrar las combinaciones óptimas de recursos y factores de producción dados, como de conseguir, en función del proceso, aquellos recursos y capacidades que se encuentran ocultos, diseminados o mal utilizados… La tensión del desarrollo no se encuentra tanto en la pugna entre la ganancia y los costos conocidos, como en la pugna entre la meta y la ignorancia y desconocimiento del camino que conduce a esa meta… La planeación del desarrollo consiste principalmente en ir implantando sistemáticamente una serie de proyectos que aceleren el paso…  
El recurso escaso, e imposible de economizar en los países en vías de desarrollo, es la capacidad de tomar nuevas decisiones de inversión” (Hirschman, 1958). “La idea que hay detrás del desarrollo desequilibrado es la de maximizar los procesos decisorios inducidos” (Hirschman, 1995). “En una película inolvidable [El pibe] Charlie Chaplin, desempeñando el papel de vidriero, emplea a Jackie Coogan para que le tire piedras a las vidrieras de las tiendas, después pasa por ahí providencialmente y consigue el trabajo de reparar el daño. Aquí, lo ingenioso del asunto consiste en combinar, bajo un solo mando, las funciones desequilibradoras y equilibradoras. Desde nuestro punto de vista lo único malo de la historia es el hecho de que la acción desequilibradora es destructiva, en lugar de constructiva…
 
Para ser efectivo, el proceso de crecimiento tiene que comenzar a empujones… Estoy totalmente en desacuerdo con la doctrina del `crecimiento equilibrado’, propuesta por Rosenstein Rodan, Nurkse, Lewis y Scitovsky… Mi crítica principal es que la teoría fracasa como teoría del desarrollo… Su aplicación requiere precisamente montos enormes de aquellas capacidades cuya oferta es muy limitada en los países subdesarrollados… La política de desarrollo debe ocuparse de erigir la clase de secuencias y repercusiones tan acertadamente descritas por Scitovsky, en lugar de intentar suprimirlas… Hay que distinguir entre los eslabonamientos anteriores, es decir, hacia los insumos, y los posteriores, hacia las actividades que utilizan los productos que elabora el sector en cuestión… La industria con mayores eslabonamientos es la del hierro y el acero. Es muy posible que, al prestarle atención a esta industria, los países subdesarrollados no sean tan tontos como se cree, ni lo hagan simplemente por el prestigio que reporta” (Hirschman, 1958). “Los estímulos hacia inversiones adicionales son diferentes en los eslabonamientos anteriores y posteriores. Puede haber resistencia, por parte de los productores, de encarar los eslabonamientos anteriores, y seguir prefiriendo -por ejemplo, insumos importados-; en cambio los eslabonamientos posteriores son muy bienvenidos por dichos productores, quienes ven así ampliado el mercado interno para sus productos” (Hirschman, 1987b); “los eslabonamientos tienen una relación más bien ilusoria con la matriz de insumo producto. Porque este último análisis es, por definición, sincrónico, mientras que los efectos de eslabonamientos se desarrollan en el tiempo. La matriz no dice cuáles son las actividades industriales que deben ser creadas a partir del estímulo adicional” (Hirschman, 1987b).
 
“Cuando Guido Di Tella me invitó a esta conferencia [celebrada en Toledo, España, en mayo de 1984], me dijo que en Argentina muchos piensan que Strategy influyó en la política económica del gobierno presidido por Frondizi. Lo cual fue una gran sorpresa para mí, y me cuesta creerlo. Desde el punto de vista temporal, mi libro se publicó en inglés en el otoño [septentrional] de 1958, y en castellano recién en 1961… Una explicación más plausible es la siguiente: derivé mis ideas sobre industrialización en los países en vías de desarrollo de las experiencias de Colombia y Brasil, podría ser que el Programa de Metas de Juscelino Kubitschek [presidente de Brasil entre 1956 y 1961] haya servido de modelo para Frondizi y Frigerio” (Hirschman, 1989); “cuando en 1968 visité Argentina, el gobierno me explicó que estaba aplicando mi teoría, porque había desbalanceado la estrategia, ocupándose primero del tiempo económico, después del social y por último del político. Casi me desmayé al escuchar esto” (Hirschman, 1989, al aceptar el doctorado honoris causa que le otorgó la Universidad de Buenos Aires).
 
“Una figura líder en la teoría del desarrollo económico desde la publicación de Strategy” (Mc Pherson, 1987); “fue uno de los libros publicados en la década de 1950, más influyentes en la literatura del desarrollo económico. Su otra obra importante fue Exit (H, 1970)” (Blaug, 1995); “fue su primer trabajo fundacional” (Roemer, 1996); “es su contribución central a la economía del desarrollo… El análisis de los eslabonamientos generó criterios de inversión muy diferentes de los existentes hasta el momento… El desarrollo puede ser estimulado a través de una escasez de infraestructura (ejemplo: la producción de bienes que hay que transportar a los mercados puede inducir la construcción de carreteras)” (Wilber y Jameson, 1992); “antes de que Hirschman (1958) acuñara el concepto de “crecimiento desequilibrado”, Nikolai Alekseevich Voznesensky había propuesto que “los planes nacionales debían localizar los cuellos de botella, no para adaptarse a ellos sino para eliminarlos” (Kaser, 1987); “fué a Colombia sin saber nada y sin haber leído nada de economía del desarrollo, porque ello le permitiría ver la realidad sin prejuicios… Como Gerschenkron, Hirschman vió el desarrollo como el deliberado intento de recuperar el tiempo perdido, más que como una forma de enfrentar escaseces objetivas o prerrequisitos específicos… Gerschenkron utilizó el concepto de retraso económico relativo, no sólo para explicar las características específicas de la industrialización de Francia, Alemania y Rusia, sino también para mostrar que cada intento de desarrollo fue acompañado por un conjunto de ideas referidas a la causa del retraso y los remedios para curarlo. Lamentablemente esta generalización no parece ser válida en América Latina” (Meldolesi, 1995).
 
 

Journeys. “Está basado en el estudio de 3 casos: el Nordeste de Brasil, la reforma agraria en Colombia y la inflación en Chile… El capítulo 4 se denomina `Resolución de problemas y hechura de la política económica: ¿un estilo latinoamericano?’… Idealmente se pueden definir 2 formas de atacar los problemas. En uno el diagnóstico induce la propuesta, y en otro la propuesta antecede al diagnóstico. El primero es típico de las sociedades más desarrolladas, el segundo -subproducto de la ansiedad- es más típico de los `recién llegados’, los países en vías de desarrollo. En estos últimos los responsables de la política económica tienen fuertes motivaciones para actuar, al comienzo simplemente para tratar de pacificar la protesta… Los pseudo conocimientos frecuentemente bloquean los procesos de aprendizaje” (Hirschman, 1963).
 
“Dos años después de publicar Strategy, Hirschman se dedicó a la economía política del desarrollo… La toma de decisiones pública era un campo de estudio no explorado. El la analizó desde la perspectiva de la secuencia decisoria… Estudió la economía política del cambio. Encontró muchas cosas positivas en América Latina, que no eran reconocidas por los latinoamericanos, acuñando el término fracasomanía” (Wilber y Jameson, 1992), “una insistencia casi patológica de calificar a las políticas pasadas como inadecuadas o condenadas al fracaso, y una insistencia casi mórbida de pensar que los que se llevaron a la práctica fueron esfuerzos tibios y parciales” (Meldolesi, 1995); “en Journeys (H, 1963) el enfoque es más el de un politicólogo que el de un economista” (Hirschman, en DPR, 1996).
 
 

Development. “Development (H, 1967) completa una trilogía, iniciada con Strategy (H, 1958) y continuada con Journeys (H, 1963)” (Hirschman, 1995). “Los proyectos de desarrollo son una partícula privilegiada del proceso de desarrollo… Ninguno de los proyectos estudiados careció de problemas serios… Rápidamente me quedó en claro que todos los proyectos son un permanente enfrentar problemas, y que la única distinción válida parece ser entre cuando se vencen las dificultades más o menos exitosamente, y cuando no… Analicé 11 proyectos financiados por el Banco Mundial, ubicados en Ecuador (autopistas), El Salvador (energía eléctrica), Etiopía (telecomunicaciones), India (desarrollo múltiple del valle de un río), Italia (irrigación), Nigeria (ferrocarriles), Pakistán (industria), Perú (irrigación), Tailandia (irrigación) y Uruguay (ganado)… Dediqué entre 2 y 5 semanas a la inspección in situ de cada proyecto… Mi esposa participó activamente en los preparativos y en las entrevistas, durante el viaje escribió un diario el cual, junto con las notas de las entrevistas, resultó invalorable a la hora de escribir… Lo redacté en Nueva York, entre febrero y julio de 1966” (Hirschman, 1967); “recolecté tantas historias fascinantes que el relato muchas veces oscureció el análisis” (Hirschman, 1995); “en Pakistán, la Industrial Development Corporation instaló una planta de pulpa y papel, que se abastecería con la enorme cantidad de bambú existente en la zona… A comienzos de la década de 1960 el bambú comenzó a florecer, lo cual implicaba la inutilidad de la planta… Se organizó un programa para desarrollar nuevas variedades de bambú, que crecieran más rápidamente… En diversas formas, esto lo verifiqué en varios de los proyectos analizados… La clave es la combinación de amenazas inesperadas a la ganancia y existencia misma del proyecto, y la aparición de alternativas también inesperadas en el momento de adoptarse la decisión… Estamos delante de un principio general de la acción: la creatividad siempre nos sorprende… La única manera de que aflore la creatividad, es frente a un desafío concreto… Este es el principio de la mano escondida (hiding hand)… El ser humano encara problemas que cree que puede resolver, encuentra luego que las dificultades son mayores a las esperadas en el momento de tomar la decisión, pero como ya comenzó ataca las dificultades inesperadas… a veces con éxito… Como consecuencia del principio de la mano escondida, los aversos al riesgo a veces encaran acciones objetivamente riesgosas… El principio de la mano escondida es esencialmente uno que induce la acción a través del error, el error de subestimar las dificultades… El principio actúa fundamentalmente a través de la ignorancia de la ignorancia, de las incertidumbres y de las dificultades” (Hirschman, 1967).
 
“La creatividad siempre aparece de manera sorpresiva, así que a pesar de que el éxito depende de ella, no tendemos a confiar en ella. En otros términos, subestimamos nuestra creatividad. Intentamos cosas porque subestimamos los costos: éste es el fundamento del principio de la `mano escondida’… Los arquitectos del cambio social nunca cuentan con un manual confiable. Los grandes cambios que se producen en períodos breves, son impredecibles e irrepetibles” (H en Meldolesi, 1995); “en Development Hirschman trató de explicar por qué los ferrocarriles nigerianos funcionaban tan mal, en comparación con el transporte terrestre… Un comentarista sugirió que subyaciendo la explicación de Hirschman debía haber supuestos ocultos. Así se gestó Exit (H, 1970)” (Wilber y Jameson, 1992).
 
 

Exit and voice. “Exit es un libro no premeditado, subproducto de un hecho que ví en los ferrocarriles de Nigeria… Tuve que explicar por qué dichos ferrocarriles funcionaban tan mal, frente a la competencia de los camiones, aún en el caso de cargas de gran volumen y poco valor, donde tenían ventaja comparativa. Mi respuesta fue que la disponibilidad de una alternativa disminuía, en vez de aumentar, la presión para modificar el funcionamiento de los ferrocarriles. En este caso, la salida era un elemento nocivo para el cambio. Otro ejemplo es el de las escuelas públicas y privadas en Estados Unidos… Queja alude a la pretensión de cambiar, en vez de escapar, de una realidad insatisfactoria” (Hirschman, 1970); “la queja no es nunca fácil, y hasta puede ser peligrosa” (Hirschman, 1987); “la falta de sensibilidad a la salida por parte de las empresas u oficinas públicas tiene que ver con que su financiamiento no depende de la generación de sus propios ingresos… La queja es la única alternativa que tienen los consumidores insatisfechos, cuando la salida no es una opción. Ejemplos: la familia, la tribu, el Estado, la Iglesia” (Hirschman, 1970); “”el Estado autoritario es un caso de no queja. El caso inspiró a [Guillermo] O’ Donnell a diferenciar entre la queja vertical (ciudadano-Estado) y horizontal (entre ciudadanos)” (Hirschman, 1987); “queja y salida pueden ser sustitutos o complementos” (Hirschman, 1970); “en economía, entre las principales aplicaciones del esquema salida-queja, figuran los sindicatos, los servicios públicos (educación, salud, etc.), las migraciones. la acción política y la familia” (Hirschman, 1987); “la lealtad disminuye la salida, pero; ¿aumenta la queja? En general sí” (Hirschman, 1970).
 
“A raíz de la lealtad, los consumidores continuarán demandando un producto, a pesar de la caída de su calidad, y hablarán en voz cada vez más alta para llamar la atención de los dueños de la empresa, antes de comprarle a la competencia” (Wilber y Jameson, 1992); “Hirschman explicó Exit and voice a través del `modelo hidráulico’: el deterioro genera presiones basadas en la frustración, que se canalizan hacia la salida o hacia la queja, cuanto mayor sea la frustración canalizada hacia la salida, menor presión queda para la queja” (H en Meldolesi, 1995); “las explicaciones del orden-desorden, o del equilibrio-desequilibrio, se han planteado dentro de disciplinas específicas, como el análisis económico y el análisis político. Dado que ambos están relacionados, sería interesante armar un esquema que las uniera. Esta es la pretensión de la perspectiva salida-queja” (Hirschman, 1987); “en Exit afronté cuestiones más generales de las ciencias sociales, economía y política” (Hirschman, en DPR, 1996); “en Exit Hirschman observó que los economistas ignoran el rol de la queja, asociada con el campo político; así como notó que los analistas políticos ignoran el rol de la salida, asociada con el campo económico” (Wilber y Jameson, 1992); “Exit mostró la riqueza inesperada de aplicar el enfoque posibilista, más allá de la economía” (Mc Pherson, 1987); “según Casanova, Exit es una obra maestra absolutamente inclasificable. En todo caso, según la expresión francesa del siglo XIX, pertenecería a `las ciencias políticas y morales'” (H en Meldolesi, 1995).
 
 

National power. “En National Power (H, 1945) mostré que los efectos políticos del comercio internacional muy probablemente fueran asimétricos a favor, al menos inicialmente, de los países más grandes y más ricos. Este hallazgo fue una de las razones por las cuales mi libro fue `redescubierto’ durante la década de 1960 por economistas como Fernando Henrique Cardoso, Osvaldo Sunkel y André Gunder Frank, cuando desarrollaron la denominada teoría de la dependencia” (Hirschman, 1995).

 
 

Bias for hope. En el ensayo introductorio, titulado “Economía política (political economics, o economía-y-política) y posibilismo”, y dentro del cual hay una sección titulada “una pasión por lo posible”, Hirschman (1971) afirma que “no siempre se distingue entre las teóricas económicas de la política y las teorías de la economía política”… Menciona, críticamente, la Economic theory of democracy, de Anthony Downs, y The logic of collective action, de Mancur Olson, porque hablan mucho de política, pero no se ocupan de la interacción entre la economía y la política, y porque cometen gruesos errores en el trasplante analítico de una disciplina a la otra. “La mayoría de los cientistas sociales piensa que su única tarea consiste en descubrir regularidades, relaciones estables y secuencias uniformes. Esto es importante, pero en ciencias sociales también tiene sentido hacer lo contrario: subrayar la multiplicidad y el desorden creativo de la aventura humana, destacar la especificidad de cada evento, y percibir las nuevas vueltas de tuerca luego de los cambios históricos” (Hirschman, 1971).
 
En Bias (H, 1971) intenté, por primera vez, dirigirme directamente a los intelectuales de América Latina, explicándoles que se equivocaban en no percibir la realización del cambio. Para lo cual acuñé el término `fracasomanía’, o `complejo de fracaso'” (Hirschman, en DPR, 1996). Hirschman (1971) ilustra el punto con la siguiente historia: “durante una reciente visita a una capital de América Latina quería tomar contacto con X, un historiador económico que había regresado de Europa hacía algún tiempo. Cenando en la casa de un sociólogo le pregunté si conocía a X. Lo conocía muy bien. Le pregunté si tenía su número de teléfono. No lo tenía, pero seguramente que lo conseguiría, preguntándole a un amigo. Pero el amigo no estaba en la casa. Pregunté si por casualidad el número no podría estar en la guía telefónica, pero me respondieron que la guía sólo lista a personas emigradas o muertas. Luego apareció un economista, a quien le pregunté por el número de teléfono. Me respondió que X debía estar muy ocupado, y que sería difícil encontrarlo. Al otro día, en mi hotel, encontré una guía telefónica. X figuraba, lo llamé, y hablé con el sin ninguna dificultad”.
 
En la introducción a Bias (1971) aparece mencionado el “efecto túnel” (Mc Pherson, 1992), según el cual los automovilistas detenidos en un carril de tránsito, se sienten mejor cuando ven que ellos siguen parados pero comenzaron a moverse los automovilistas ubicados en el carril contiguo, efecto que le permite afirmar que “la gente acepta un aumento en la desigualdad de los ingresos, pensando que se trata de un fenómeno transitorio. Cuando deja de verlo como transitorio, reacciona” (H en Meldolesi, 1995).
 
 

Passions and interests. “Passions (H, 1977), para mí un libro muy importante, es verdaderamente el fruto de una creación libre; no lo escribí contra nadie. Su redacción me ha producido un enorme placer: escribir y sentirme libre de descubrir cosas, sin tener que probar que otro se equivoca. Esa fue una experiencia bastante singular” (Hirschman, en DPR, 1996). “Este ensayo debe su origen a la incapacidad de la ciencia social contemporánea para arrojar luz sobre las consecuencias políticas del crecimiento económico y, quizás en mayor medida aún, a las correlaciones políticas del crecimiento económico tan frecuentemente desastrosas, independientemente de si tal crecimiento ocurre bajo auspicios capitalistas, socialistas o mixtos… Lo nuevo surgió de lo antiguo en mayor medida de lo que generalmente se cree… La historia real es mucho más compleja y enredada, y comenzó en el Renacimiento… Hasta Maquiavelo los filósofos morales y políticos habían hablado sólo de lo imaginario, y no habían proveído orientaciones para el mundo real donde el príncipe debe desenvolverse. Esta exigencia de un enfoque científico, positivo, se extendió sólo más tarde del príncipe al individuo, de la naturaleza del Estado a la naturaleza humana… En el Renacimiento surgió el sentimiento de que ya no podía confiarse en la filosofía moralizante y el precepto religioso para el freno de las pasiones destructoras de los hombres. Lo cual sugirió 3 formas de acción: la represión, el control y la sustitución de unas pasiones por otras… ¿No será posible discriminar entre las pasiones, y combatir el fuego con el fuego, utilizar un conjunto de pasiones relativamente inocuas para contrarrestar otras más peligrosas y destructivas?.. El principio de la pasión compensadora surgió en el siglo XVII… El interés, y los intereses, como domadora de pasiones… Interés no se limitaba a los aspectos materiales del bienestar de una persona, sino que abarcaba la totalidad de las aspiraciones humanas, pero denotaba un elemento de reflexión y cálculo sobre la forma en que estas aspiraciones debían perseguirse… Es probable que la imagen del comerciante como un hombre pacífico e inofensivo, haya cobrado alguna fuerza por comparación con los ejércitos saqueadores y los piratas asesinos de la época… La creencia de que el interés podría considerarse una motivación dominante en el comportamiento humano provocó gran excitación intelectual: por fin se había descubierto una base realista para un orden social viable. Además tenía varias ventajas específicas, por ejemplo, la de la previsión… Adam Smith abandonó la distinción entre intereses y pasiones, al formular su argumento a favor de la búsqueda irrestricta de la ganancia privada… El efecto principal de La riqueza de las naciones fue el establecimiento de una poderosa justificación económica para la búsqueda irrestricta del interés individual, mientras que en la literatura anterior se hacia hincapié en los efectos políticos de esa búsqueda” (Hirschman, 1977).
 
“Interests alude a la fuerza que en pos de la autopreservación, y el autoagradamiento, motiva las acciones de un príncipe, un individuo o un grupo social… 2 elementos fundamentales caracterizan la acción basada en los intereses: pensar en las consecuencias de la decisión, sobre el propio decisor, y cálculo racional” (Hirschman, 1987a); “así como Maquiavelo le abrió nuevas perspectivas a la acción del príncipe, Mandeville [la fábula de las abejas] se las abrió a hacer dinero. En un caso y en el otro, nuevas enseñanzas sobre la naturaleza humana fueron originalmente expuestas como paradojas. Smith hizo por Mandeville, lo que el duque de Rohan había hecho por Maquiavelo” (Hirschman, 1987a).
 
“Uno de los principales hallazgos de su investigación fue que los intereses, o el mercado, no fueron alentados tanto por la mejora económica que implicarían, como por su potencial civilizador. Junto a restringir las pasiones del soberano, volvería a la gente más cortés y cauta, introduciendo costumbres más civilizadas y generando mejores ciudadanos” (Meldolesi, 1995); “en Passions construyó una teoría del comportamiento humano que generaliza la perspectiva que surge de la basada en el interés individual, al asignarle un rol a las pasiones” (Wilber y Jameson, 1992); “en Passions Hirschman sienta las bases de su estrategia genealógica, buscando en textos previos a la revolución industrial, los argumentos que hicieron posible una visión favorable a la acumulación de riqueza y que sentaron las bases sobre las que se construiría la economía política” (Salvatore, 1994). El afán de lucro es la más inocente de las pasiones, solía decir en sus clases de Harvard. ¡1967!
 
 

Shifting involvements. “No estoy seguro de que este libro puede ser calificado como un trabajo de ciencias sociales. Está muy relacionado con cambios y cataclismos… Está muy cercano a la `novela conceptual’… El largo período de paz y prosperidad creciente, anterior a la Primera Guerra Mundial, en importantes sectores medios y altos, generó un sentimiento de rechazo hacia el orden burgués, la seguridad, adquisividad y mezquindad. Para estos grupos, la guerra fue vista [inicialmente] como un escape del aburrimiento y el vacío… Shifting se ocupa de un caso particular de un principio general: cómo explicar el cambio en las preferencias del ser humano… Mi punto básico es que los actos de consumo, así como los actos de militancia política, que se llevan a cabo en función de ciertas expectativas, también generan desilusiones e insatisfacciones
 
Los seres humanos siempre estamos insatisfechos. Según el historiador ruso Karamzin, `désele a un hombre todo lo que desea y en el mismo instante sentirá que ese todo no es todo‘…
 
Según Bernard Shaw, en la vida hay 2 tragedias: no lograr nuestros deseos y… lograrlos… A veces la realidad supera a las expectativas, pero lo normal es que ocurra lo contrario… La desilusión es la contrapartida de la propensión humana a generar expectativas y aspiraciones magnificentes. ¿Qué sería la vida sin esa producción incesante de dichas expectativas y aspiraciones, que finalmente se frustran?.. Problema micro-macro: hay momentos en los cuales grandes grupos humanos pueden sentir igual, y por consiguiente moverse en el mismo sentido, de lo privado a lo público o viceversa… The joyless economy, de Tibor Scitovsky, contrasta placer (mientras se come, al pasar de la falta de confort al confort) y confort (luego de comer). El confort es el enemigo del placer… Esto se ve particularmente en los bienes durables de consumo, donde su existencia termina dándose por descontada. Genera confort, pero ya no placer… En Occidente, cada vez que el progreso económico aumentó la oferta de bienes para algunos estratos de la sociedad, se generaron en los otros fuertes sentimientos de desilusión y hostilidad. La afluencia parece producir su propia reacción. Si el aumento de la riqueza va a los pobres, los conservadores protestan porque ello pone en peligro el orden social; si no va a los pobres, los progresistas están aterrados por el aumento en la desigualdad de la distribución del ingreso… Participan en política los que tienen, cuando se aburren, y los que no tienen; pero unos y otros están por la reforma… Es probable que una revolución surja cuando la insatisfacción de los que no tienen coincida con la desilusión de los que sí tienen… The logic of collective action, de Olson, mostró -dado el fenómeno del `free ride’- cuán poca sería la participación del ciudadano en cuestiones políticas. Paradójicamente, fue publicado al comienzo de gran efervescencia política. ¿Dónde se equivocó?.. El efecto repercusión (rebound) sostiene que después de una experiencia negativa, en la acción se exageran los beneficios y se subestiman los costos… El argumento del `free ride’ para explicar la falta de acción política ignora la diferencia entre el empeño (striving) y el logro (attaining). El esfuerzo, en política, no es parte del costo sino del beneficio. En 1977 Golda Meir explicó que migró a Israel en 1921 `porque soy egoísta. Cuando escuché lo que había que hacer, decidí que no lo harían por ellos mismos, sino que debía ser parte de ello’… La vida pública también genera desilusiones. A veces, porque se consiguen los logros: ¿qué le queda por hacer a un republicano, luego de la caída de la monarquía; y a un separatista, luego de la secesión?.. La vida pública desilusiona porque demanda más tiempo del previsto, y porque la política se rige por `lógica política’, es decir, formación de alianzas, abandono de los objetivos reales de uno, traición a los amigos de ayer, etc.” (Hirschman, 1982).
 
“En Shifting involvements (H, 1982) Hirschman retoma los conceptos de salida y queja, para aplicarlos a los ciclos de acción privada-pública que parecen caracterizar a muchas sociedades de mercado. Por alguna razón, los agentes económicos concentran sus esfuerzos en la vida privada y en la acumulación de riquezas durante un período de tiempo, mientras que en el siguiente algunos de ellos se lanzan a diversas formas de acción pública (la política, los sindicatos, las actividades comunitarias, etc.). Hirschman intenta en este libro una fenomenología de las desilusiones colectivas y de la participación comunitaria que explique aquellos ciclos” (Salvatore, 1994); “Shifting involvements analiza el cambiante compromiso de los funcionarios públicos con lo público y los privado, en economías de mercado” (Fernández López, 2002).
 

Tener opiniones. “¿Es algo bueno tener opiniones? Anton Chekhov diría que no tener opiniones equivale a no tener individualidad, personalidad, identidad, carácter, ego, y por consiguiente no puede tener autoestima. Y si analizamos las opiniones como cualquier otro bien, diríamos que cuantas más opiniones tengamos, y más fuertes sean, mejor… La realidad es un poco más complicada. Desde el punto de vista del funcionamiento de una democracia, demasiadas opiniones, planteadas de manera tajante, puede ser un problema más que una solución. Esto se refiere al plano político, en el plano económico el mismo análisis se puede plantear al analizar los gustos” (Hirschman, 1989a).

 

3 fáciles maneras de complicar algunas categorías del discurso económico. “En el ámbito del consumo hay que distinguir entre las preferencias (las que se revelan) y las metapreferencias, las que interrogan sobre si las verdaderamente preferidas son las reveladas, porque estas últimas explican los cambios en las preferencias… En el ámbito de la producción existen los trabajos instrumentales (de los que se ocupa el análisis económico), pero también existen los no instrumentales, actividades que se llevan a cabo `porque sí’… Referido a las actividades no rutinarias, existe el siguiente enigma. Desde el comienzo de la humanidad, hombres y mujeres parecen haber dedicado una porción considerable de su tiempo a ocupaciones cuyo resultado es simplemente impredecible. Por ejemplo, la búsqueda de la verdad, la belleza, la justicia, la libertad, la comunidad, la amistad, el amor, la salvación, etc., escribiendo libros, participando en política, etc… Tales esfuerzos, más que de trabajo, tienen que ver con el empeño (striving), un término que capta la falta de relación confiable entre el esfuerzo y el resultado. En estas circunstancias el cálculo beneficio-costo es imposible… No solamente el resultado es totalmente incierto, sino que las actividades en que se incurre no siempre son placenteras en sí mismas, y muchas veces son extenuantes y altamente riesgosas. ¿Por qué los seres humanos se dedican a ellas? Por empeñarse y conseguir algo (striving and attaining). Según Pascal, el cristiano goza ya de sus creencias sobre lo que va a ocurrir luego de esta Tierra… Los economistas tratan la moralidad, el espíritu cívico, la confianza y la observancia de ciertas normas éticas elementales, como un `insumo’ que como existe en cantidades fijas debe ser economizado. Pero un momento de reflexión es suficiente para advertir que la analogía no sólo es cuestionable, sino que resulta un poco absurda y hasta graciosa… La cantidad de amor puede aumentar con el uso, así como disminuir -como la habilidad para hablar idiomas extranjeros, o tocar el piano- con la falta de uso… Ejemplo: el mercado de la donación de sangre… Todas estas complicaciones [para el análisis económico] surgen de la complejidad increíble de la naturaleza humana, que fue ignorada por la teoría tradicional por muy buenas razones, pero que deben ser incorporadas al análisis para mejorarlo” (Hirschman, 1984a).

 

. . .

 

Como el lector habrá advertido, la vida de Hirschman me despierta admiración, su obra consideración, y su persona mucha simpatía.

 

A modo de síntesis, quisiera enfatizar 3 aspectos que surgen de su “mensaje”:

 

1) primeros los hechos. Camine por la calle. No sé si Hirschman lee las revistas profesionales, pero ciertamente camina por la calle, y escucha los relatos, con los ojos y los oídos bien abiertos;

2) si no entendemos al hombre, el análisis económico es puro entretenimiento. Toda reflexión en serio que involucra a seres humanos -la reflexión “económica” por ejemplo- tiene que partir de un adecuado diagnóstico de la naturaleza humana. Miremos al hombre “como es”, de lo contrario lo que escribamos podrá ser muy vistoso, pero resulta irrelevante; y

3) esto no es nihilismo. Por el contrario, Hirschman está contra los enfoques que por ser tan demandantes, bloquean la acción concreta, y por consiguiente está a favor del “posibilismo”.

 

¿Le otorgarán el Nobel en economía alguna vez? Si la Academia Sueca de Ciencias busca talento esquematizable, difícil; de lo contrario, quien te dice…

 

 
Referencias
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One Response to “El desarrollo es mucho más difícil de lo que a veces se cree”

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