Los equipos con paridad de sexo al 50% son más innovadores

Los equipos con paridad de sexo al 50% son más innovadoresEn plena reivindicación del talento como freno a la paridad de sexos impuesta en la empresa, el Lehman Brothers Centre for Women in Business School se ha desmarcado del discurso oficial del sector empresarial y concluye en el estudio Innovative Potencial: Men and Women in Team que los equipos formados al 50% por hombres y mujeres han demostrado ser más innovadores y productivos.

 
 
FUENTE | La Gaceta de los Negocios 12/12/2007

El informe, que proviene paradójicamente de un sector, las escuelas de negocios, opuesto de forma frontal a la paridad impuesta desde el estamento político, afirma que esa paridad en el equipo “hace posible que le grupo sea mucho más efectivo e innovador cuando la proporción se mantiene en torno al 50”, según señala la investigadora del centro Linda Gratton, directora académica del Lehman Brother Centre for Women in Business de la escuela británica.

 
El estudio, realizado a partir de entrevistas a más de 100 equipos de empresas como IBM Consulting, Accenture, AXA, Lehman Brothers o KPMG y Lloyds Corporate Bank, señala que los equipos paritarios se benefician de la dinámica de esa diversidad de género, a partir de la cual surge una complementariedad mutua entre ambos sexos basada en la mejor recepción de ideas y planteamientos entre unos y otros, el clima más sensible de seguridad comunicativa y, sobre todo, el ambiente de confianza mutua entre todos los integrantes del grupo.
 
De estos ingredientes surge, según los autores del informe, la mayor experimentación, transferencia de conocimiento y la mayor eficiencia y rendimiento del grupo mixto al 50%. De hecho, insiste el estudio, dadas estas condiciones previas, resulta indiferente que, en último término, el líder del grupo sea un hombre o una mujer, “ya que apenas existen diferencias entre el comportamiento del grupo en uno u otro caso”.
 
La diferencia de género, por tanto, en un factor de innovación y rendimiento del equipo, concluye el informe. Ahora bien, ello no obsta para que existan diferencias notables dentro del grupo, sobre todo en la psicología masculina o femenina de los integrantes de éste. Y en este ámbito el informe deja patente la diferente visión entre los hombres y las mujeres del grupo, así como las perspectivas opuestas entre el líder y el resto.
 
 
DIFERENCIAS NOTABLES
 
Por una lado, así como los miembros del equipo consideran vital diferenciar entre la vida personal y familiar y el trabajo (de hecho, el estudio insiste en que consideran este hecho como “enriquecedor” por dar lugar a un “círculo virtuoso” entre casa y trabajo), los respectivos líderes del equipo priman el trabajo sobre la vida personal, “especialmente en le caso de los hombres, que ven la conciliación casa-trabajo como un círculo vicioso”. Las diferencias por género son más evidentes aún y las mujeres son cuatro veces más proclives que ellos a dedicarse a las tareas domésticas.
 
La consecuencia para las mujeres integrantes del equipo es obvia. Como indica el informe, el 52% de las mujeres que ocupan posiciones de liderazgo no tienen hijos, porque “es evidente que existe un tremendo impacto negativo en la conciliación de la vida personal y la vida profesional a la hora de escoger una posición directiva”. Sobre todo, insiste el informe de la London Business School, “cuando solo el 4% de los hombres que lideran equipos no tienen hijos”.
 
Por este motivo, concluye el estudio, “no extraña que las mujeres que lideran equipos humanos sean seis veces más propensas a llevar también las riendas de las tareas domésticas”. Dicho de otro modo, “las organizaciones siguen estando poco preparadas para que las mujeres puedan asumir puestos de liderazgo”, concluye el informe.
 
 
PROMOVER TAREAS DOMÉSTICAS COMPARTIDAS
 
Nadie duda hoy de que las políticas de conciliación son un arma de atracción y retención del talento para las empresas, sobre todo en un entorno en el que las nuevas generaciones de jóvenes han crecido en una cultura del ocio que les lleva a primar el tiempo libre frente al dinero, en ciertos casos. Sin embrago, estudios como el de la London School muestran que todavía existe una forma masculina de pensar alejada de ese equilibrio vital entre el trabajo y el hogar. Por este motivo, la profesora Linda Gratton recomienda a las compañías, en primer término, “promover las tareas domésticas compartidas” entre hombres y mujeres a través del fomento de políticas flexibles y conciliadoras que permitan que los profesionales, sobre todo los hombres, adquieran una sensibilidad conciliadora de la que hasta ahora han carecido, según la investigadora de la escuela de negocios británica.
 
Por su parte, siguiendo el discurso que en España propugna la profesora del IESE Nuria Chinchilla, Gratton insta a las empresas a promover políticas familiarmente responsables. Además, precisa Gratton, los responsables de los equipos deben asegurarse de que los integrantes del grupo son capaces de “adquirir las habilidades necesarias para trabajar en equipos paritarios al 50% donde hombres y mujeres compartan roles y responsabilidades al mismo nivel”.
 
Por último, la profesora de la London Business School insta a fomentar el espíritu innovador de los equipos a través de la diversidad de género, que “asegura una mayor complementariedad y confianza” entre ambos sexos.
 
Autor: Juanma Roca
 
 
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Tomado de madri+d, link a la nota original aquí

 

 
 
 

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