Reportaje a Stephen R. Covey

Espiral de los 7 habitos de las personas altamente efectivasUna nota-reportaje a Stephen Covey, autor de
Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas,
Primero lo primero,
Liderazgo centrado en principios,
Los 7 hábitos de las familias altamente efectivas, y
El 8vo hábito.
 
El texto:

 
 

Preguntas que suelen formularme

Francamente, siempre me han dado vergüenza las preguntas personales como algunas que se incluyen en esta sección. Pero me las hacen con tanta frecuencia y con tanto interés que he decidido incorporarlas en esta publicación.

 

Los 7 Hábitos fue publicado en el verano de 1989. En la década siguiente, ¿qué le hubiese gustado modificar, agregar o eliminar?

No estoy respondiendo en forma ligera, pero, francamente, no cambiaría nada. Sí me hubiese gustado llegar a una mayor profundidad y aplicar los principios en forma más amplia, pero de todos modos he tenido la oportunidad de hacerlo en algunos de los libros que publiqué desde entonces.

 

Por ejemplo, los resultados de la determinación de los perfiles de más de 250.000 personas que recibieron capacitación en los 7 Hábitos mostraron que el Hábito 3, Poner primero lo primero, resultó ser el hábito más descuidado. Por lo tanto, el libro “First Things First” (Primero lo primero), publicado en 1994, no sólo entró más en profundidad en los Hábitos 2 y 3, sino que agregó más sustancia e ilustraciones que el resto de los Hábitos.

 

Los 7 Hábitos de las familias altamente efectivas aplicó el marco de los 7 Hábitos del pensar en formar familias sólidas, felices y altamente efectivas.

 

Por otra parte, mi hijo, Sean, aplicó el marco a las necesidades, intereses y desafíos exclusivos de los adolescentes en forma visualmente atractiva, entretenida y virtuosa en Los 7 Hábitos de los adolescentes altamente efectivos.

 
 

¿Qué aprendió sobre los 7 Hábitos desde la publicación del libro?

He aprendido o reforzado muchas cosas. Mencionaré brevemente diez de ellas.

 

1. La importancia de comprender la diferencia entre principios y valores. Los principios son leyes naturales ajenas a nosotros, que finalmente controlan las consecuencias de nuestras acciones. Los valores son internos y subjetivos y representan lo que sentimos de manera más fuerte, lo que guía nuestra conducta. En forma optimista podemos afirmar que llegaremos a valorar los principios de modo tal de lograr los resultados deseados de una manera que nos permita obtener aun mejores resultados en el futuro. Es así como yo defino la efectividad. Todos tenemos valores, incluso las pandillas de delincuentes los tienen. Los valores rigen las conductas de las personas. Los principios son independientes de nosotros. Ellos operan independientemente de nuestra conciencia de ellos, de nuestra aceptación, de si nos gustan, si creemos en ellos, o si los respetamos. Yo he llegado a creer que la humildad es la madre de todas las virtudes. La humildad indica que no somos nosotros quienes tienen el control, sino los principios, por lo tanto nosotros nos sometemos a los mismos. El orgullo dice que nosotros tenemos el control y, puesto que nuestros valores rigen nuestra conducta, podemos vivir la vida a nuestra manera. Podemos hacerlo, pero las consecuencias de nuestra conducta fluyen desde los principios y no desde nuestros valores. Por lo tanto, deberíamos valorar los principios.

 

2. A partir de las experiencias de todo el mundo con este material, he podido ver la naturaleza universal de los principios que sustentan este material. Las ilustraciones y las prácticas pueden variar y son específicas a cada cultura, pero los principios son los mismos. He encontrado los principios contenidos en los 7 Hábitos en las seis religiones principales del mundo y he recurrido a citas de las sagradas escrituras de esas religiones al enseñar en esas culturas. Esto lo hice en Medio Oriente, India, Asia, Sudamérica, Europa, América del Norte y África, como así también entre los americanos nativos y otros pueblos indígenas. Las personas, hombres y mujeres por igual, enfrentan problemas similares, tienen necesidades similares, y resuenan internamente con los principios subyacentes. Existe un sentido interno del principio de la justicia o ganar-ganar. Hay también un sentido moral interno del principio de la responsabilidad, del principio del propósito, de la integridad, del respeto, de la cooperación, de la comunicación, de la renovación. Estos son universales. Pero las prácticas no lo son. Éstas son específicas de cada situación. Cada cultura interpreta los principios universales de maneras exclusivas.

 

3. He observado las implicancias organizacionales de los 7 Hábitos, si bien, en el estricto sentido técnico, una organización no posee hábitos. Su cultura tiene normas, costumbres, o códigos sociales que representan hábitos. Además, una organización tiene sistemas, procesos y procedimientos establecidos. Estos representan los hábitos. De hecho, en el último análisis, toda conducta es personal. Es individual, si bien suele ser parte de una conducta colectiva en la forma de decisiones tomadas por la gerencia sobre la estructura, los sistemas, los procesos y las prácticas. Hemos trabajado con miles de organizaciones en casi todas las industrias y profesiones y hemos descubierto que los principios básicos contenidos en los 7 Hábitos aplican y definen la efectividad en todas ellas.

 

4. Se pueden enseñar los 7 Hábitos comenzando por cualquiera de ellos. Y también se puede enseñar un Hábito de manera tal que nos lleve a enseñar los otros seis. Es como un holograma en el que el todo está contenido en la parte y la parte está contenida en el todo.

 

5. Si bien los 7 Hábitos representa un Abordaje de adentro hacia fuera (“The Inside-Out Approach”), funcionan mejor cuando se comienza por el desafío externo y luego se toma el Abordaje de adentro hacia fuera. En otras palabras, si usted tiene un desafío de relación, por ejemplo un problema de comunicación y confianza, esto definirá la naturaleza del Abordaje de adentro hacia fuera que necesita para ganar el tipo de Victoria Privada que le permitirá cumplir con el desafío de ganar esa Victoria Pública. Ésta es la razón por la que suelo enseñar los Hábitos 4, 5, y 6 antes de los Hábitos 1, 2 y 3.

 

6. La interdependencia es diez veces más difícil que la independencia. Se requiere mucha más independencia mental y emocional para pensar en ganar-ganar cuando la otra persona está en la posición de ganar-perder, para tratar de comprender primero cuando todo dentro de uno pide a gritos comprensión, y para buscar una mejor tercera alternativa cuando una concesión resulta mucho más fácil. En otras palabras, para trabajar exitosamente con otras personas en formas creativas y de colaboración se requiere de una enorme independencia, de una seguridad interna y de auto control.

 

De lo contrario, lo que nosotros denominamos interdependencia en realidad es contra-dependencia, en la que las personas hacen lo opuesto por afirmar su independencia o co-dependencia, en la que literalmente necesitan justificar su propia debilidad.

 

7. Bien se pueden resumir los primeros tres Hábitos con la expresión “hacer y mantener una promesa”. Y también se podrían resumir los tres Hábitos siguientes con la expresión “involucre a los demás en el problema y trabajen juntos en la solución”.

 

8. Los 7 Hábitos representan un nuevo lenguaje, si bien contienen menos de una docena de términos y frases exclusivas. Este nuevo idioma se convierte en un código, una manera abreviada de decir muchas cosas, cuando por ejemplo le decimos a alguien “¿Eso fue un depósito o una extracción?” “¿Eso es proactivo o reactivo?”, “¿Eso es una sinergia o una concesión?” “¿Eso es ganar-ganar, ganar-perder o perder-ganar?” “¿Eso es poner las primeras cosas primero o las segundas cosas primero?” He visto culturas enteras transformarse a raíz de un entendimiento generalizado y el compromiso para con los principios y conceptos simbolizados por estas palabras-código tan especiales. Muchas de las historias de este libro reflejan esto.

 

9. La integridad es un valor más elevado que la lealtad. Dicho en forma más clara, la integridad es la forma más elevada de lealtad. Integridad significa estar integrado o centrado en los principios, no en las personas, las organizaciones y ni siquiera en la familia. Encontrará que la raíz de la mayoría de los problemas que enfrentan las personas es “¿Es popular (aceptable y político) o está bien?” Cuando priorizamos el ser fieles a una persona o un grupo en lugar de hacer lo que sentimos que está bien, perdemos integridad. Podemos cobrar popularidad temporariamente o construir fidelidad, pero a lo largo del camino esta pérdida de integridad socavará inclusive esas relaciones. Es como hablar de alguien a sus espaldas. La persona a la que usted se une temporariamente hablando mal de otra sabe que usted hablará mal de ella bajo distintas presiones y circunstancias. En cierta forma, los primeros tres Hábitos representan la integridad y los tres siguientes, la lealtad, pero están totalmente entrelazados. A lo largo del tiempo, la integridad produce lealtad. Si uno intenta invertirlas y pasar primero por la lealtad, se encontrará contemporizando y haciendo concesiones con la integridad. Es mejor ser confiable que caerle bien a la gente. A la larga, la confianza y el respeto generalmente producen amor.

 

10. Vivir los 7 Hábitos implica una lucha constante para todos. Todos tenemos un traspié de vez en cuando en cada uno de los siete e incluso en los siete simultáneamente. En verdad son simples de entender pero difíciles de llevar a la práctica en forma consistente. Tienen sentido común, pero lo que tiene sentido común no siempre es de práctica común.

 
 

¿Con qué hábito tiene usted personalmente la mayor dificultad?

Con el Hábito 5. Cuando estoy muy cansado y verdaderamente convencido de que tengo razón, no quiero escuchar. Inclusive puedo hasta hacer de cuenta que estoy escuchando. Básicamente, padezco lo mismo de lo que hablo, escuchar con la intención de responder, no de entender. De hecho, en cierta forma, lucho casi a diario con los 7 Hábitos. No he logrado conquistar ninguno. Los veo más como los principios de la vida que nunca logramos dominar verdaderamente, y a medida que nos acercamos a ese dominio somos más conscientes de hasta dónde debemos llegar. Es como que cuanto más uno sabe, más sabe que no sabe.

 

Es por eso que solía darles a mis alumnos universitarios el 50% de la calificación por la calidad de sus preguntas y el otro 50% por la calidad de sus respuestas a sus preguntas. El verdadero nivel de conocimiento queda mejor revelado de esa forma.

 

De igual manera, los 7 Hábitos representan un ciclo ascendente.

 

Espiral 7 habitos

1-7
ESPIRAL ASCENDENTE
 

El Hábito 1 a un alto nivel es claramente distinto del Hábito 1 a un nivel más bajo. El ser proactivo a nivel inicial puede implicar sólo la conciencia del espacio existente entre estímulo y respuesta. En el nivel siguiente, puede implicar una opción como no desquitarse o vengarse de alguien. En el nivel siguiente puede implicar brindar feedback. En el nivel siguiente puede implicar pedir perdón. En el nivel siguiente puede implicar perdonar y al siguiente, perdonar a los padres. Al siguiente perdonar a los padres fallecidos. Al siguiente, puede implicar simplemente no ofenderse.

 
 

Usted es co-presidente de Franklin Covey Co. ¿Franklin Covey vive los 7 Hábitos?

Tratamos de hacerlo. Tratar constantemente de predicar con el ejemplo, de vivir lo que enseñamos, es uno de nuestros valores más fundamentales. Pero no lo hacemos a la perfección. Al igual que cualquier otra empresa, enfrentamos desafíos a raíz de las cambiantes realidades del mercado y por el hecho de integrar las dos culturas del ex Covey Leadership Center y Franklin Quest. La fusión tuvo lugar en el verano de 1997. Se requiere de tiempo, paciencia y persistencia para aplicar los principios y la verdadera prueba de nuestro éxito se verá a largo plazo. Ninguna foto instantánea nos dará la fotografía precisa.

 

Todo avión se aparta de su plan de vuelo parte del tiempo, pero está permanentemente volviendo a él. Finalmente, llega a destino. Esto es válido para todos nosotros como individuos, familias u organizaciones. La clave es tener un “fin en mente” y un compromiso compartido para con el feedback constante y una constante corrección de la trayectoria.

 
 

¿Por qué siete? ¿Por qué no seis o diez, ocho o quince? ¿Qué tiene de sagrado el siete?

El siete no tiene nada de sagrado. Simplemente los tres Hábitos Privados de la Victoria (la libertad de elegir, la elección, la acción) preceden a los tres Hábitos Públicos de la Victoria (respeto, entendimiento, creación) y luego hay uno que renueva al resto que da siete. Si existiera alguna otra característica deseable que quisiera considerar un hábito, simplemente se lo coloca bajo el Hábito 2 como uno de los valores a través del cual trata de regirse. En otras palabras, si la puntualidad es una cualidad deseable que usted anhela transformar en un hábito, ése sería uno de los valores del Hábito 2. Por lo tanto, independientemente de qué otra cosa surja, se lo coloca bajo el Hábito 2, su sistema de valores. El Hábito 1 es la idea de que uno puede tener un sistema de valores, y que uno puede elegir su propio sistema de valores. El Hábito 2 son esas opciones o valores y el Hábito 3 implica vivir según dichos valores. Por lo tanto, son muy básicos, genéricos y están interrelacionados.

 
 

¿Cómo le afecta a usted la notoriedad?

Me afecta de diversas maneras. Desde el punto de vista del ego, es halagador. Desde el punto de vista de la enseñanza, es humillante, pero debo reconocer enfáticamente que yo no soy el autor de ninguno de estos principios y no merezco ningún reconocimiento en absoluto. No digo esto por un deseo de ser modesto y humilde, sino porque lo creo. Yo me veo a mí mismo como a la mayoría de ustedes – como un buscador de la verdad, del entendimiento. No soy un gurú. No me gusta que me llamen gurú. No quiero discípulos. Simplemente estoy tratando de promover un discipulado hacia los principios que ya se encuentran en los corazones de la gente, de modo tal que la gente sea fiel a sus conciencias.

 
 

Si tuviera que volver a empezar, ¿qué cambiaría, como empresario?

Haría un reclutamiento y una selección más proactivos y estratégicos. Cuando uno se encuentra tapado por temas urgentes y se tienen miles de bolas en el aire, es fácil colocar en puestos clave a aquellas personas que aparentemente tienen las soluciones. La tendencia es no mirar con mucha profundidad cuáles son sus antecedentes y sus patrones, el no hacer “obediencia debida”, no desarrollar cuidadosamente los criterios que deben cumplirse en sus roles o tareas. Estoy convencido de que cuando el reclutamiento y la selección se hacen estratégicamente, es decir, con proactividad y un pensamiento a largo plazo, y no basándose en las presiones momentáneas, eso arroja enormes beneficios a largo plazo. Alguien dijo una vez: “Aquello que deseamos más intensamente, lo creemos con mayor facilidad”.

 

Uno debe analizar profundamente tanto el carácter como la competencia porque, eventualmente, más adelante en el camino, los defectos en un área u otra se manifestarán en ambas. Estoy convencido de que si bien la capacitación y el desarrollo son fundamentales, el reclutamiento y la selección son más fundamentales aún.

 
 

Si tuviera que volver a empezar, ¿qué cambiaría, como padre?

Como padre me hubiese gustado dedicar más tiempo a desarrollar cuidadosamente planes ganar-ganar, blandos e informales con cada uno de mis hijos en las distintas etapas de sus vidas. A causa del trabajo y las obligaciones de viajes, consentí a mis hijos y con frecuencia opté por el perder-ganar en lugar de pagar el precio de formar una relación de modo tal de desarrollar sólidos planes ganar-ganar en forma más consistente.

 
 

¿De qué manera la tecnología cambiará los negocios en el futuro?

Yo creo en la frase que dice: “Cuando cambia la infraestructura, retumba todo”, y creo que la infraestructura técnica es central a todo. Acelerará tanto las tendencias buenas como las malas. También estoy convencido de que es por esta misma razón que el elemento humano cobra mayor importancia. La alta tecnología sin un buen retoque no funciona, y cuanto más influyente sea la tecnología, más importante será el factor humano que controla esa tecnología, particularmente en el desarrollo de un compromiso cultural para con los criterios sobre el uso de la misma.

 
 

¿Le sorprende la popularidad universal que adquirió 7 Hábitos en otros países y culturas y entre personas de todas las edades y de ambos sexos?

Sí y no. Sí, porque no tenía idea de que nos convertiríamos en un fenómeno a nivel mundial y que algunas pocas palabras se convertirían en parte de Americana. Y no en el sentido de que el material había sido evaluado durante más de 25 años y yo sabía que iba a funcionar, básicamente porque se basa en principios que no inventé yo y por lo tanto no me atribuyo el mérito.

 
 

¿Cómo comenzaría a enseñar los 7 Hábitos a niños pequeños?

Creo que me guiaría a través de las tres reglas básicas para la crianza de los niños, de Albert Schweitzer: primero, con el ejemplo; segundo, con el ejemplo; tercero, con el ejemplo. Pero no llegaría tan lejos. Yo diría, primero, con el ejemplo; segundo, construyendo una relación de afecto y seguridad; y tercero, enseñando algunas de las ideas simples que sustentan los Hábitos en el idioma de los niños – ayudándoles a comprender básicamente y a conocer el vocabulario de los 7 Hábitos y mostrándoles cómo procesar sus propias experiencias a través de los principios; permitiéndoles identificar cuáles son los principios y los Hábitos que se están ilustrando en sus vidas.

 

Mi jefe (esposa, hijo, amigo, etc.) necesita verdaderamente los 7 Hábitos. ¿Cómo recomendaría que convenza a esa persona para que lo lea?

 

A la gente no le importa cuánto uno sabe hasta que saben cuánto a uno le importa. Construya una relación de confianza y apertura basada en un ejemplo de temperamento de confiabilidad y después comparta con esa persona la manera en que los 7 Hábitos le han ayudado a usted. Simplemente, permita que vea los 7 Hábitos en acción a través de su vida. Luego, en el momento adecuado, podría invitarlo a participar de un programa de capacitación o comparta su libro a modo de regalo o bien transmítale algunas de las ideas básicas cuando la ocasión lo permita.

 
 

¿Cuál es su experiencia y cómo llegó a escribir Los 7 Hábitos?

Quedó implícitamente claro que yo seguiría los pasos de mi padre y seguiría con la empresa familiar. Sin embargo, me di cuenta de que me gustaba enseñar y capacitar líderes más que los negocios. Me interesé y me involucré mucho en el aspecto humano de las organizaciones estudiando en Harvard Business School. Luego comencé a dar clases sobre temas empresariales en Brigham Young University y brindé servicios de consultoría, asesoramiento y capacitación como una ocupación adicional durante varios años. En esa época me interesó crear programas integrados de desarrollo para gerentes y líderes basados en una serie de principios secuenciales y equilibrados. Luego, con el tiempo, eso evolucionó en los 7 Hábitos, y más tarde, mientras aplicaba los Hábitos a las organizaciones, evolucionaron hacia el concepto del liderazgo centrado en los principios. Decidí dejar la universidad y dedicarme de lleno a la capacitación de ejecutivos de todo tipo de organizaciones. Después de un año de seguir un programa cuidadosamente desarrollado surgió el desarrollo de una empresa que nos permitió hacer llegar el material a personas de todo el mundo.

 
 

¿Qué les responde a las personas que dicen tener la verdadera fórmula del éxito?

Les diría dos cosas: primero, si lo que dicen se basa en principios o leyes naturales, yo quiero aprender de ellos y los alabo. Segundo, diría que probablemente estemos usando distintos términos para describir los mismos principios básicos o las mismas leyes naturales.

 
 

¿Usted es calvo de verdad o se rasura la cabeza por una cuestión de eficiencia?

Hey, escuche un momento, mientras usted está ocupado secándose el cabello, yo estoy allí brindando servicio a los clientes. Por cierto, la primera vez que escuché “La calvicie es sinónimo de belleza”, “volaron las chapas”.

 
 

Medición del impacto

Desde la publicación de Los 7 Hábitos de las personas altamente efectivas hace más de diez años, se ha dicho y escrito mucho acerca de los Hábitos y de la manera en que han ayudado a las personas a ser más efectivas. Para este libro, “Living the 7 Habits” (Viviendo los 7 hábitos) hemos analizado literalmente miles de cartas recibidas a lo largo de los años, provenientes de personas de todo el mundo que nos han escrito para expresar su agradecimiento por el impacto de 7 Hábitos en sus vidas.

 

Estas historias juegan un rol muy importante y sólido en la investigación y la comprensión del impacto de los 7 Hábitos. Sin embargo queda mucho por decir sobre la investigación científica o sobre los datos fríos. Una evaluación y un cuadro completo del poder de 7 Hábitos incluye esos datos fríos y las historias. Por lo tanto, además de estos relatos tomados de cartas y entrevistas, Franklin Covey ha realizado durante años una investigación para medir en forma científica el impacto de 7 Hábitos en el desempeño de los individuos, las organizaciones y los resultados financieros o el retorno sobre las inversiones.

 

Esa investigación de los datos fríos muestra que existe un impacto positivo, estadísticamente importante sobre las tres categorías después de la capacitación en los 7 Hábitos. Para el individuo existe un impacto significativo sobre conductas tales como aceptar la responsabilidad por las acciones, crear un mayor equilibrio en todas las áreas de la vida, aumentar el seguimiento con los grupos de trabajo, equilibrando la necesidad de concentrarse en los resultados comerciales con las inquietudes y necesidades de los individuos y buscando feedback sobre maneras de mejorar.

 

Para la organización, el impacto significativo se manifiesta de forma evidente en mejores resultados clave de desempeño tales como hábitos de trabajo, clima de trabajo y servicio a los clientes y los demás interesados.

 

El impacto más profundo para una organización queda reflejado de manera evidente a través de su retorno sobre la inversión. Las investigaciones revelan que la capacitación de 7 Hábitos da como resultado importantes ahorros financieros a través de una menor rotación de personal, mayores ahorros de tiempo y mejor productividad. El resultado final muestra que la capacitación se paga sola una y otra vez.

 
 
 

 

Este artículo ha sido tomado de la página que la organización Franklin Covey posee en Argentina, FranklinCovey.com.ar
 
Link a la nota original, aquí

 

 

Los principios de Covey me parecen, como a muchos, una excelente guía tanto para el Management como para la persona humana.
 

Al margen de los valores propios de esta nota, recojo como algo particularmente valioso para mí, la “espiral“. Y me explico: Covey plantea sus 7 hábitos como un proceso de mejora continua. Así, es como un ciclo de Deming (cf. ISO 9000: Certificar o no certificar). Y, aquí lo que nunca había visto expuesto con esta nitidez -y lo estuve buscando mucho- es que un ciclo de tal naturaleza, no “vuelve al mismo lugar” después de “dar una vuelta”. Entonces, no es un “círculo”, es un “espiral ascendente”.
 

Efectivamente, en el ciclo de la derecha, no es lo mismo estar en la etapa 1 (Planificar) al iniciar el proceso de mejora, que luego de cumplida “una vuelta completa”, en cuyo caso la calidad del proceso ya será la resultante de haber planificado, hecho, medido y actuado (éste, en el sentido de tomar acciones para mejorar continuamente el desempeño de los procesos).
 

Ok, fin de la digresión. Les dejo links dentro de esta página, relacionados con Covey, que son sólo dos (este que acabás de leer es el tercero):
 

1- Stephen R. Covey y sus “7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva”, y
 

2- Stephen R. Covey y “El Octavo Hábito”
 

en los cuales hay muchísimos enlaces a libros, resúmenes y videos de Covey, la mayoría en castellano. Enjoy yourselves (también hay en inglés).
 
 

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One Response to “Reportaje a Stephen R. Covey”

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