Regalan libros, y son sus propios escritores …

Libros, descarga gratis - CasciariHace una semana comentábamos los casos de Adrián Paenza (Matemática, estás ahí? – Episodios 1 y 2) y de Alberto Vázquez-Figueroa (Por 1000 millones de dólares).
 
El jueves pasado, Hernán Casciari, acordó con la editorial que publicará españa, perdiste (sic), mientras mantinen los textos en su blog.
Él mismo lo comunicó en un post de su blog orsai, titulado Artículo número ocho, inciso uno.
 
Enterarse cómo y por qué se hace esto, y poder leer -gratis y con permiso- obras de Hernán:

 
 
El post de Hernán Casciari:

Jueves 06 de Septiembre, 2007

Artículo número ocho, inciso uno

Mañana sale a la venta —sólo de este lado del océano, por el momento— España, Perdiste, un libro que recopila aquellos textos de Orsai en donde, durante tres años, me dediqué a despotricar contra la cultura ibérica, desde los ojos exagerados, nostálgicos y pedantes de un argentino en el exilio. Con este volumen en la calle es posible que deje de escribir aquí esos textos de reivindicación nacional, un poco porque ya creo haber dicho lo que tenía para decir, y otro poco porque quejarse tanto provoca úlcera de estómago.

Ya es la segunda vez que uno de mis blogs se convierte en un libro de papel, con tapas, publicidad y gira promocional, y en este caso —como en Diario de una mujer gorda— también ocurrirá que los textos completos, además de estar a la venta en las góndolas de las librerías desde mañana, permanecerán, de forma gratuita, en Internet. No un poco. No un adelanto. No uno o dos capítulos. No una muestra gratis. Sino en su totalidad.
 
Lograr esto no ha sido una tarea sencilla, puesto que la editorial que publica mis libros es una empresa multinacional, y estas compañías (tan grandes, tan serias) no están acostumbradas a vender algo que la gente de a pie puede conseguir también de forma gratuita.
 
Existe, en el comercio tradicional ya en decadencia, la sospecha de que las obras culturales (los libros, los discos, las películas) deben guardarse bajo siete llaves para poder venderlas después con el valor agregado de la exclusividad. De este modo ocurrían los negocios en el siglo XX, y de este modo, también, quienes no podían adquirir un bien cultural debían aguantarse y no disfrutarlo.
 
Estoy encantado de que estos métodos escurridizos y mezquinos estén cambiando. Algunas veces lo hacen de manera forzada, y otras tienen que ver con el diálogo entre los autores y las empresas que los patrocinan. En mi caso, este diálogo fue civilizado y humano.
 
Inicialmente la editorial (por costumbre y tradición) me pidió que quitase los textos online que serían publicados en papel, a efectos de preservar el negocio. El de ellos y el mío. Como es lógico, les dije que tal cosa me resultaba imposible de hacer. No por ética ni por generosidad, ni mucho menos por cabezonería, sino por vergüenza. Yo no podía regalar algo y más tarde, por el solo hecho de participar en un negocio, quitárselo a los agasajados.
 
—Permítame usted que le arranque de las manos este obsequio que le hice el año anterior, porque ahora es mi deseo poder vendérselo a quince euros.
 
No, no me parecía lógico.
 
Estaba dispuesto a resignar mi contrato a causa de este impedimento vergonzoso, pero entonces descubrí algo que (por prejuicio) no pensé que pudiera ocurrir. Los editores no se cerraron en banda al oír mis planteos, no me dieron una patada en el culo por comunista y por hippie. Por el contrario, me escucharon e, incluso, les pareció que el mío era un argumento razonable.
 
Entonces redactamos, a cuatro manos, una cláusula inédita en mi contrato, que espero siente precedentes para futuros autores. Es un inciso a la cláusula número ocho, que en su versión estándar dice que EL AUTOR no podrá autorizar, sin permiso de EL EDITOR, la reproducción total o parcial de ningún capítulo de la obra”; en la versión corregida se aclara que esto sigue en pie, “a excepción de los derechos de web, que pertenecen en su totalidad a EL AUTOR”.
 
De este modo, la empresa editorial acepta, por primera vez, que está dispuesta a comercializar un producto cuyo núcleo (el texto) permanece en un sitio público, de forma gratuita y al alcance de todos los que deseen hacer uso de él.
 
Por mi lado, yo creo que los libros, los discos y los dvds son, más que bienes culturales exclusivos, objetos hermosos. Yo me descargo de Internet series y libros, películas y música, pero si alguna obra me vuela la cabeza necesito poseerla de un modo físico. Y, lo que es más importante, tengo la necesidad de recomendarla y también de regalarla para un cumpleaños, o de obsequiársela a otro porque sí.
 
Lo que no suelen entender las empresas tradicionales (y en decadencia) es que nadie obsequia para un cumpleaños un disco virgen con canciones, ni las hojas impresas en .pdf de una novela, por ejemplo. El obsequio sigue manteniendo su hálito de exclusividad, su toque distintivo de amor y fraternidad, y todos sabemos que los objetos más obsequiados son los discos y los libros. Y que todo el mundo cumple años y tiene amistades, parejas y parientes cercanos.
 
Desde este espacio en la Red, y justo hoy que el nuevo libro está a punto de salir a la calle, me gustaría recomendar a escritores y narradores que publiquen sus obras, al completo, en sus espacios virtuales, al mismo tiempo o un poco antes de su salida a la venta. Me gustaría aconsejar que conversen sobre el tema con sus empresas editoriales, que intenten educarlas en las nuevas formas de venta y promoción de las obras. Con suerte ellos, los otros, en vez de morder y ladrar, quizás tiendan la patita y muevan la cola.
 
Para ayudar a esa decisión, para subrayar este consejo, y también porque confío (con ingenuidad y con pasión) en que el mundo está cambiando y en que hay que ayudar a que ese cambio se produzca, les dejo ahora el libro completo que mañana sacará a la venta una multinacional, y que lleva mi nombre en la portada.
 

 

 
 

 

Acerca de esta modalidad que los escritores mencionados -esperamos que como punta de lanza de una actitud que se generalice- me expresé en mi post anterior del 31/ago/07, Libros gratis. Oficialmente gratis.

Se trata de personas que tienen la inteligencia de entender que la oferta gratuita en Internet no es competencia de la oferta con costo en las librerías. Permítannos calificarlos como ejemplos de Responsabilidad Social Empresaria: se logran varios resultados en forma simultánea:
1- Se impulsa la venta del producto.
2- Se impulsa la imagen positiva del autor (-> se venderán más próximos títulos, se instala una imagen)
3- (Last but not least) Se favorece la cultura de la lectura, de la lectura inteligente.

 

Los enlaces a esta obra de Hernán Casciari:

Prólogo

España, decí alpiste

 

1. Las costumbres

Cagar leyendo, un placer rioplatense
El tipo aburrido de la mesa del fondo
La pluma, el Chimbote y la palabra
Guillotina tiene nombre de mujer
Un asadito, por el amor de dios
Buenos Aires
Argentinos, a los besos
 

2. El deporte nacional

Del dolor y de la fiesta
En Europa no se consigue
Nueva teoría sobre los horóscopos
¡No digas nada, no quiero saber nada!
Prohibido decir negro de mierda
Recetas Argentinas de exportación
 

3. La mentira

Hay 35 mentiras en su correo
Las teleoperadoras también lloran
El nuevo argentino es una copia pirata
¿Me tenés inadmitido?
El chistoso es una lacra social
Pequeña teoría de las especies
 

4. La nostalgia

Próximo destino, la memoria
Borges, desde el tablón
Yo es otro
Mi sofá, mi casa, mi embajada
Las fiestas del hemisferio norte
 

5. La sociedad

Yo soy un niño barato
Negro que muerde blanco no es noticia
Breve paseo por la autocensura
El humor es un perro mutante
A mí me decían El Gordo Boludo
¿Mi última voluntad? Que te calles
Disculpe, ¿me dice dónde hay un kiosco?
 

6. La humanidad

La verdadera edad de los países
Al planisferio le sobran cosas
Ya no sabemos qué inventar
Elogio a la punta de la lengua
Acordate de olvidarte
Los quiénes y los porqué
 

Epílogo

Hace seis años también era domingo

 
 

Sitios web del autor

El diario de Letizia Ortiz
Espoiler
Juan Dámaso, vidente
Más respeto, que soy tu madre
Mi querido Klikowsky
Nina 2×4
Nina Super 8
Orbitácora
Orsai
Petit Orsai
Weblog de una mujer gorda
Yo y mi Garrote

 

 
 
 

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