Una historia para la reflexión

La historia del caballo y el cerdoConocen la historia del caballo y el cerdo? Es cortita (menos de 200 palabras), y vale la pena. Los invito a leerla, y después … a pensar!
 
Se trata de una “historia de éxito“, en la cual es importante a quién se le atribuye el mérito – y quién lo paga.


 
 

Historia de éxito … con moraleja

Un hacendado coleccionaba caballos.
Un día se enteró de la existencia de uno en particular, que le interesaba especialmente por su raza.
Contactó al dueño, trató de comprárselo, y finalmente lo logró.
 
Un mes después, el caballo enfermó. El nuevo dueño llamó al veterinario, quien le dijo:
— Bien, su caballo tiene un virus y es necesario que tome este medicamento por tres días consecutivos… Luego de los tres días veremos si ha mejorado; si no lo ha hecho, entonces no quedará más remedio que sacrificarlo —
El veterinario le dió el medicamento y ambos se fueron.
 
El cerdo -que escuchó toda la conversación- se acercó al caballo enfermo y le dijo:
–¡¡Fuerza amigo!! ¡¡Levántate de ahí, o vas a ser sacrificado!! —

Al segundo día le dieron nuevamente el medicamento al caballo, y se fueron.
 
El cerdo se acercó y le dijo.
— ¡¡Vamos, mi gran amigo!! ¡¡Levántate, si no vas a morir.!! ¡¡Vamos, yo te ayudo!!

Al tercer día le dieron el medicamento y el veterinario dijo:
— Probablemente vamos a tener que sacrificarlo mañana; puede contagiarle el virus a los demás caballos —
 
Cuando se fueron, el cerdo se acercó y le dijo al caballo:
— ¡¡Vamos, amigo: es ahora o nunca!! ¡¡Animo, fuerza!! Yo te ayudo…. Vamos.. Un, dos, tres, despacio. Ya casi … eso, eso … ahora corre, despacio … más rápido.. ¡Fantástico! ¡¡Corre, corre!! ¡¡Venciste, campeón!! —

 
Al rato, llega el dueño y ve al caballo corriendo y dice:
— ¡¡Milagro!! ¡¡El caballo mejoró!! ¡¡Hay que hacer una fiesta!! ¡¡Vamos a matar al cerdo para festejarlo!!

 
 
MORALEJA:
Esto ocurre con frecuencia en el ambiente de trabajo y en nuestra vida; no siempre se percibe claramente quién es el que realmente tiene los méritos por el éxito.
Saber vivir y ser reconocidos es un arte. Y no todos somos artistas.
 
Si algún día, alguien te dice que no eres un profesional, acuérdate que fueron aficionados los que construyeron en Arca de Noé, y profesionales los que construyeron el Titanic
 
¿Te hizo pensar? ¡¡Me alegro!! (A mí también; justamente para eso lo he posteado)
[Gracias, Graciela P.!!]
 
Ahora … como managers, … desde luego, las dos lecturas!
 
1- Ok, ya sabemos, no todos nos llevamos el premio al éxito; a veces nos ha tocado estar en el lugar del cerdo.
 
2- Más importante aún: entre nuestros subordinados, le estamos atribuyendo el éxito a quien corresponde? No estamos haciendo que alguien pague por el éxito que, quizás, él (ella) mismo haya ayudado a conseguir?
 
Seamos cuidadosos, es parte de la función de liderazgo!
 
 
 
 

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