Al hombre común no le interesa la Ciencia

Al hombre común no le interesa la CienciaEn un artículo publicado en enero/06, con motivo de haber terminado el Año Internacional de la Física (por el centenario del descubrimiento de la Teoría de la Relatividad), Stefan Michalowski -Secretario Ejecutivo del Foro Global de la Ciencia de la OECD- afirma que el impacto de la Ciencia en la sociedad, en la persona común, es muy débil y sólo material.
 
No existe conciencia concreta en la gente común, de los avances de la ciencia en este último siglo.
El autor propone que es necesaria una mayor integración de las teorías científicas para lograr un verdadero impacto en los aspectos esenciales de la humanidad – nuestro aspecto abstracto, emocional, espiritual, personal.
 
En mi opinión, un acercamiento de la gente común a la ciencia por la ciencia misma, o desde la filosofía de la ciencia, es el modo de reivindicarla con el ‘progreso científico’.


 
 

La Ciencia, el Hombre y el Año Internacional de la Física

Por Stefan MichalowskiSecretario Ejecutivo, OECD Foro Global de la Ciencia (Organisation for Economic Cooperation and Development, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, creada en 1961 – ver lista de países miembros al fin del artículo) Publicado: enero 2006 [Ampliaciones de las palabras en verde, al pie]

El impacto de la ciencia en la sociedad, aunque largamente discutido, recibió particular atención en 2005, centésimo aniversario del descubrimiento de la Teoría de la Relatividad por Albert Einstein, designado por ese motivo Año Internacional de la Física. (Link al artículo original en inglés o francés)
 
Para los líderes gubernamentales de los países de la OECD, las inversiones en Física y campos relacionados son de alta prioridad, y se les presta la mayor atención a los proyectos más relevantes. Pero en un mundo competitivo y de presupuestos ajustados, los científicos deben preguntarse en qué medida ellos tienen impacto en los corazones y mentes de los ciudadanos ‘comunes’.
Las fronteras de la física moderna se están expandiendo constantemente, y nunca están bien definidas. En los primeros años del sXX, los descubrimientos de la relatividad y la mecánica cuántica transformaron no sólo la física tradicional, sino también la astronomía, loa biología, las ciencias de la Tierra, la investigación de materiales, la tecnología de la información y otros campos. Es este cuerpo combinado de conocimientos – no sólo la física, en sentido estricto- cuyo impacto en la sociedad merece ser evaluado.

La física moderna (o, mejor, la ciencia moderna) ha influenciado dos aspectos de la vida de nuestra sociedad, Primero, consideremos la parte material, o práctica, de la vida: trabajo, recreación, transporte, comunicación, industria, agricultura, guerra, cuidado de la salud, etc. El impacto de la ciencia del sXX en estas áreas ha sido obviamente aplastante. Los objetos familiares que nos rodean derivan sus propiedades esenciales de los resultados de la investigación científica avanzada. Cualquier aparato electrónico contemporáneo, como un teléfono móvil o una laptop, existe porque, en 1947, tres científicos estadounidenses inventaron el transistor.
Dada la enorme influencia de la ciencia en la vida diaria, es remarcable que la persona promedio sepa tan poco acerca de ella. Pregunte a la primera persona que encuentre por la calle: es muy poco probable que él o ella pueda decirle un par de cosas verdaderas acerca de la teoría cuántica o la de la relatividad. Esta amplia ignorancia demanda explicación.
 
Con esto en mente, considere el otro aspecto de la vida moderna, uno que es mucho menos nombrado, definido o comprendido. Es el lado abstracto, mental, espiritual, emocional –en síntesis, personal- de nuestras vidas. Este es el que nos permite darle sentido y propósito a nuestra existencia. Puede decirse que, en estos aspectos de la dimensión vital de nuestra existencia, el impacto de la ciencia moderna es esencialmente nulo. Es como si Einstein nunca hubiera existido, ni aún los otros grandes de la física moderna: Bohr, Heisenberg, Landau, Gell-Mann y los demás. Esto requiere alguna calificación: desde luego, hay un vago y omnipresente materialismo (y su primo, el determinismo) en la sensibilidad moderna, el conocimiento de que hay una sola clase de sustancia real. Los pensamientos y sentimientos son vistos a menudo como reflejos físicos del cuerpo, ejemplificado por la broma de Marvin Minsky (científico experto en computadoras) “El cerebro es una computadora hecha de carne”.
 
Las actitudes populares hacia la naturaleza ciertamente han cambiado en los últimos años, pero es mayormente el legado de Darwin y no el de Einstein. Más problemáticamente, las actitudes hacia los otros seres humanos pueden haber evolucionado bajo la influencia de la ciencia y la tecnología. Podría ser, por ejemplo, que la capacidad de viajar y comunicarse haya reducido la prevalencia del chauvinismo, el prejuicio racial, la intolerancia religiosa o la homofobia. Dejando de lado estas cosas, sin embargo, nuestros mundos mentales y emocionales son aún los mismos de Moisés y Mahoma, Aristóteles, Galileo y Newton, más que los de Albert Einstein o Richard Feynman.
 
Sin embargo, la ciencia moderna nos ha revelado un universo físico que es misterioso, bello y profundamente desconcertante. Es un universo en el que el tiempo y el espacio, cuyas propiedades fundamentales no pueden separarse, están entrelazados de una manera intuitiva; donde los acontecimientos futuros sólo pueden describirse en términos de probabilidades; donde no hay una separación nítida entre materia viva e inorgánica, o entre estados de existencia humanos y no humanos.
Es un universo que nació de una vasta, caótica detonación nuclear, pero con propiedades exquisitamente ajustadas que aparentemente garantizan la actual emergencia de prácticamente infinita complejidad y un delicado balance entre estabilidad y el cambio evolucionador. Por encima de todo, la descripción científica de la realidad no soporta la creencia intuitiva prácticamente universal que el mundo material es sólo una etapa para el acontecimiento más importante de todos: el drama humano. El físico Steven Weinberg expuso el punto de vista científico de esta manera: “Mientras el Universo parece más comprensible, más parece también inútil”.
 
¿Por qué estos logros de la ciencia moderna se ven tan pobremente reflejados en la vida emocional y espiritual de la sociedad? Un posible motivo es que, a pesar de las magníficas proezas de los últimos cien años, la ciencia no es lo suficientemente avanzada o internamente consistente como para resultar atractiva para las personas comunes. Los científicos tienen profundas preguntas, pero aún están muy lejos de poder proveer respuestas satisfactorias. Se han ganado el derecho de preguntar “¿Por qué la realidad es como es, y no de otra manera?” pero las llamadas explicaciones nos dan, hasta ahora –algo acerca de múltiples universos o varias formas del principio antrópico- no pueden considerarse la palabra final.
 
Es esta prevalerte visión reduccionista de la realidad, en la cual la biología está basada directamente en la química, y la química en la física, todo en última instancia descansa en la más fundamental teoría de la física: la denominada Modelo Standard de Partículas y Campos. Mientras el modelo Standard es el máximo y más duramente ganado logro de la física, encuentra una mínima resonancia en la mente popular.
 
La gente está ciertamente interesada en conocer los elementos básicos de la realidad, pero no les interesa que les cuenten que todo lo que existe o ha existido consiste en quarks, leptones, bosones, y nada más. La noción de que nuestra fantásticamente diversa realidad, incluyendo la propia inteligencia humana, es explicada completamente por unos pocos conceptos físicos no es convincente y no tiene valor para la mayoría de la gente. El grupo de los escépticos ahora incluye aún unos pocos físicos que están desarrollando nuevas maneras de estudiar fenómenos complejos, como la vida misma, pero sus trabajos están aún en sus primeras etapas y muy lejos de ser universalmente aceptadas por sus propios pares.
 
Y ahí está el gran problema del origen de la vida, que para los científicos permanece irresuelto. Se han realizado enormes progresos, y la síntesis moderna de la evolución Darwiniana con la biología molecular es, sin duda, uno de los grandes logros de la humanidad. Los biólogos han descubierto que las estructuras esenciales de la materia viva operan al nivel de átomos individuales, muchísimo más pequeñas que las estructuras de las más sofisticadas obras humanas, como las memorias de computadora y los microprocesadores.
 
Pero este descubrimiento también es una trampa, porque esto implica que la explicación del origen de la vida, aunque desconocido en sus detalles, podría reducirse a fenómenos comunes de la física y de la química. Pero, ¿son los humanos meros objetos en el mismo sentido que un terrón o un microprocesador? Esta proposición contradice las visiones tradicionales y es fuertemente ofensiva para muchos, provocando la ira entre muchos conservadores religiosos, padres y educadores. Aún muchos físicos, defendiendo a sus colegas biólogos en este conflicto político – cultural, se sentirán incómodos con la interpretación científica convencional de la relación entre lo viviente y lo no viviente.
 
Otro impedimento para un mayor impacto de la física es el secreto culpable de la comunidad científica: los mismos físicos no comprenden aún lo que han hecho. La teoría de la mecánica cuántica, ahora casi centenaria y tan inmensamente productiva, se compone de elementos cuya naturaleza es todavía un profundo misterio. Las preguntas embarazosas que fueron formuladas por primera vez por Einstein permanecen sin respuesta hasta hoy: por ejemplo, ¿cuál es exactamente el significado de la construcción más básica de la teoría, la “función de onda”? ¿Es una descripción completa de objetos físicos, o es meramente una herramienta para el cálculo? O, en ese sentido, ¿cuál es la naturaleza del acto más básico de la teoría, la medición? ¿Por qué contiene una discontinuidad bizarra? El observador humano, ¿tiene un rol en este acto?
 
Hay otros factores que podrían citarse para explicar el bajo impacto de la ciencia en al vida del espíritu humano. ¿Cambiará este estado de las cosas alguna vez? Si los argumentos expuestos tienen alguna validez, el progreso científico debería ocurrir primero, y varias ramas de la ciencia deberían unificarse hasta formar un todo autoconsistente. El autor supone –no más que supone- que dicha transformación es probable, pero ciertamente no durante nuestras vidas. Una espiritualidad basada verdaderamente en la ciencia y con responsabilidad social podría surgir en el futuro, pero su estudio empírico probablemente no sea posible hasta el segundo o tercer centenario de los milagrosos descubrimientos de Einstein.
 
Las opiniones vertidas en este artículo son las del autor y no necesariamente reflejan las de la OECD o sus miembros, ni los del Foro Global de la Ciencia, y ha sido adaptado de la presentación en un coloquio titulado ‘La physique dans la société contemporaine à travers les objets’, organizado por el Conservatoire National des Arts et Métiers (CNAM.fr) y el Musée des Arts et Métiers, Paris, 24-26 Mai 2005.© OECD Observer, No. 251, September 2005
 
Países Miembros: ALEMANIA – AUSTRALIA – AUSTRIA – BELGICA – CANADA – COREA – DINAMARCA – ESPAÑA – ESTADOS UNIDOS – FINLANDIA – FRANCIA – GRECIA – HUNGRIA – ISLANDIA – IRLANDA – ITALIA – JAPON – LUXEMBURGO – MEXICO – NUEVA ZELANDA – NORUEGA – PAISES BAJOS – POLONIA – PORTUGAL – REPUBLICA CHECA – REPUBLICA ESLOVACA –SUECIA – SUIZA – TURQUIA – REINO UNIDO
 
Referencias (todas de http://es.wikipedia.org)
 
El término transistor es la contracción de transfer resistor, es decir, de resistencia de transferencia. El Transistor es un dispositivo electrónico semiconductor que se utiliza como amplificador o conmutador electrónico. Es un componente clave en toda la electrónica moderna, donde es ampliamente utilizado formando parte de conmutadores electrónicos, puertas lógicas, memorias de ordenadores y otros dispositivos. En el caso de circuitos analógicos los transistores son utilizados como amplificadores, osciladores y generadores de ondas.
Sustituto de la válvula termoiónica de tres electrodos o triodo, el transistor bipolar fue inventado en los Laboratorios Bell de EEUU en Diciembre de 1947 por John Bardeen, Walter Houser Brattain, y William Bradford Shockley, los cuales fueron galardonados con el Premio Nobel de Física en 1956.
 
Albert Einstein (14 de marzo de 1879 – 18 de abril de 1955), nacido en Ulm (Alemania) y nacionalizado estadounidense, es uno de los científicos más conocidos y trascendentes del siglo XX.
Siendo un joven físico desconocido, empleado en la Oficina de Patentes de Berna (Suiza), publicó su Teoría Especial de la Relatividad en 1905. En ella incorporó, en un marco teórico simple y con base en postulados físicos sencillos, conceptos y fenómenos estudiados anteriormente por Henri Poincaré y Hendrik Lorentz. Probablemente, la ecuación de la física más conocida a nivel popular es la expresión matemática de la equivalencia masa – energía, E=mc2, deducida por Einstein como una consecuencia lógica de esta teoría. Ese mismo año publicó otros trabajos que sentarían algunas de las bases de la física estadística y la mecánica cuántica.
En 1916 presentó la Teoría General de la Relatividad, en la que reformuló por completo el concepto de gravedad. Una de las consecuencias fue el surgimiento del estudio científico del origen y evolución del universo por la rama de la física denominada cosmología. Muy poco después Einstein se convirtió en un icono popular de la ciencia alcanzando fama mundial, un privilegio al alcance de muy pocos científicos.
Obtuvo el Premio Nobel de Física en 1921 por su explicación del efecto fotoeléctrico y sus numerosas contribuciones a la física teórica, y no por la Relatividad, pues en esa época era aún considerada un tanto polémica por parte de algunos científicos.
 
Niels Henrik David Bohr (7 de octubre de 1885 – 18 de noviembre de 1962) fue un físico danés que realizó importantes contribuciones para la comprensión de la estructura del átomo y la mecánica cuántica.
Nació en Copenhague, hijo de Christian Bohr y Ellen Adler. Tras doctorarse en la Universidad de Copenhague en 1911, completó sus estudios en Manchester, Inglaterra a las órdenes de Ernest Rutherford. Basándose en las teorías de éste, publicó su modelo atómico en 1913, introduciendo la teoría de las órbitas cuantificadas , lo de los orbitales electrónicos vendría con la teoría mecánica cuántica, en torno al núcleo atómico de forma que los orbitales exteriores contaban mayor número de electrones que los próximos al núcleo.
En su modelo, además, los electrones podían caer desde un orbital exterior a otro interior, emitiendo un fotón de energía discreta, hecho sobre el que se sustenta la mecánica cuántica.
En 1916, Bohr comenzó a ejercer de profesor en la Universidad de Copenhague, accediendo en 1920 a la dirección del recientemente creado Instituto de Física Teórica.
En 1922 recibió el Premio Nobel de Física por sus trabajos sobre la estructura atómica y la radiación.
Bohr, además concibió el principio de la complementariedad según el cual, los fenómenos pueden analizarse de forma separada cuando presentan propiedades contradictorias. Así por ejemplo, los físicos, basándose en este principio, concluyeron que la luz presentaba una dualidad onda-partícula mostrando propiedades mutuamente excluyentes según el caso.
Para este principio, Bohr encontró además aplicaciones filosóficas que le sirvieron de justificación. No obstante, la física de Bohr y Max Planck era denostada por Albert Einstein que prefería la claridad de la de formulación clasica.
Uno de los más famosos estudiantes de Bohr fue Werner Heisenberg que se convirtió en líder del proyecto alemán de bomba atómica. Durante la ocupación nazi de Dinamarca, Bohr permaneció allí a pesar de tener ascendencia judía. En 1941 Bohr recibió la visita de Heisenberg en Copenague, sin embargo no llegó a comprender su postura; Heisenberg y la mayoría de los físicos alemanes estaban a favor de impedir la producción de la bomba atómica para usos militares, aunque deseaban investigar las posibilidades de la tecnología nuclear.
En 1943 Bohr escapó a Suecia para evitar su arresto, viajando posteriomente a Londres. Una vez a salvo, apoyó los intentos anglo-americanos para desarrollar armas atómicas, en la creencia errónea de que la bomba alemana era inminente, y trabajó en Los Álamos, Nuevo México (EE.UU.) en el Proyecto Manhattan.
Después de la guerra, abogando por los usos pacíficos de la energía nuclear, retornó a Copenhague, ciudad en la que residió hasta su fallecimiento en 1962.
La obra Copenhagen, escrita por Michael Frayn y representada durante un tiempo en Broadway, versaba sobre lo que pudo ocurrir en el encuentro que mantuvieron Bohr y Heisenberg en 1941. En 2002 apareció la versión cinematográfica del libro, dirigida por Howard Davies.
El elemento químico Bohrio se llamó así en su honor a este ilustre científico.
 
Werner Karl Heisenberg (Wurzburg, Alemania, 5 de diciembre de 1901 – Munich, 1 de febrero de 1976). Físico alemán.
Inclinado desde joven por las matemáticas, y en menor medida por la física, intenta en 1920 empezar un doctorado en matemática pura, pero Ferdinand von Lindemann lo rechaza como alumno porque está próximo a jubilarse. Le recomienda hacer sus estudios de doctorado con el físico Arnold Sommerfeld como supervisor, quien lo acepta de buen grado. Tiene como compañero de estudios a Wolfgang Pauli.
Durante su primer año toma esencialmente cursos de matemática con la idea de pasarse a trabajar en teoría de números apenas tenga la oportunidad, pero de a poco empieza a interesarse por la física teórica. Intenta trabajar en la Teoría de la Relatividad de Einstein y Pauli le aconseja que se dedique a la Teoría Atómica en la que todavía había gran discrepancia entre teoría y experimento.
Obtiene su doctorado en 1923 y en seguida viaja a Gotinga, donde trabaja como asistente de Max Born. En 1924 viaja a Copenhague y conoce a Niels Bohr. En 1925, Heisenberg inventa la mecánica cuántica matricial. Lo que subyace en su aproximacion al tema es un gran pragmatismo. En vez de concentrarse en la evolución de los sistemas físicos de principio a fin, concentra sus esfuerzos en obtener información sabiendo el estado inicial y final del sistema, sin preocuparse demasiado por conocer en forma precisa lo ocurrido en el medio. Concibe la idea de agrupar la información en forma de cuadros de doble entrada. Fue Max Born quien se dio cuenta de que esa forma de trabajar ya había sido estudiada por los matemáticos y no era otra cosa que la teoría de matrices. Uno de los resultados mas llamativos es que la multiplicación de matrices no es conmutativa, por lo que toda asociación de cantidades físicas con matrices tendrá que reflejar este hecho matemático. Esto lleva a Heisenberg a enunciar el Principio de Indeterminacion. La teoría cuántica tiene un éxito enorme y logra explicar prácticamente todo el mundo microscópico. En 1932, poco antes de cumplir los 31 años, recibe el premio Nobel de Física por “La creación de la mecánica cuántica, cuyo uso ha conducido, entre otras cosas, al descubrimiento de las formas alotrópicas del hidrógeno”‘.
En 1935 intenta reemplazar a Sommerfeld que se jubila como profesor en Munich, pero los nazis quieren eliminar toda teoría física “judeizante”, y en esa categoría entran la mecánica cuántica y la relatividad, cuyos referentes, Max Born y Albert Einstein son judíos, de manera que se impide su nombramiento.
A pesar de esto, en 1938, Heisenberg acepta dirigir el intento nazi por obtener un arma atómica. Durante muchos años subsistió la duda acerca de si este proyecto fracasó por impericia de parte de sus integrantes o porque Heisenberg y sus colaboradores se dieron cuenta de lo que Hitler podría haber hecho con una bomba atómica. Solamente muchos años después, en 1995, se supo que los cálculos alemanes estaban equivocados y que siempre tuvieron la intención de construir la bomba.
 
Lev Davidovich Landau (22 de enero de 1908 – 1 de abril de 1968) fue un físico y matemático de la Unión Soviética, nacido en Bakú, Azerbaiyán.
Tuvo un amplio campo de trabajo, que incluye la teoría de la superconductividad y la superfluidez, la electrodinámica cuántica, la física nuclear y la física de partículas. En 1937 encabezó el departamento de teoría del Instituto de Física de la antigua Unión Soviética. Fue arrestado por mandato de Stalin y Beria en 1938.
Obtuvo el Premio Nobel de Física en 1962 por su teoría de la materia condensada, en particular del helio líquido. En compañía de E.M. Lifshitz tuvo una gran labor de difusión científica a través de series de libros de texto.
Murió en Moscú.
 
Murray Gell-Mann (1929-) es un físico estadounidense. Estudió en la Universidad de Yale y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Profesor desde 1955 en la Universidad de California (Pasadena), donde desempeñó desde 1967 la cátedra de Física Teórica, fue miembro de la NASA desde 1964.
Se le otorgó el Premio Nobel de Física en 1969 por sus descubrimientos sobre partículas elementales. La teeoría de Gell-Mann aportó orden al caos al descubrir cerca de 100 partículas en el interior del núcleo atómico. Esas partículas, además de los protones y neutrones, estaban formadas por otras partículas elementales llamadas quarks. Estos quarks se mantiened unidos gracias al intercambio de gluones. Junto con otros investigadores construyó al teoría cuántica de quarks y gluones, llamada cromodinámica cuántica.
Además de la ciencia, al profesor Gell-Mann le interesan otros campos como la literatura, la historia natural, la lingüística histórica, arqueología, historia, psicología, … así como aprender y pensar.
Murray Gell-Mann es el autor de The Quark and the jaguar, Adventures in the simplex and the complex, un ensayo de divulgación científica con carácter autobiográfico.
 
Marvin Lee Minsky nace en la ciudad de Nueva York el 9 de agosto de 1927. Tras acabar la secundaria se unió a la Marina de los Estados Unidos de América. Tras dos años de servicio entra en la Universidad de Princeton donde se graduaría en 1950. En la actualidad ocupa la plaza de Profesor Toshiba de los Medios de Comunicación y las Ciencias en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
Minsky ha contribuido en el desarrollo de la descripción gráfica simbólica, geometría computacional, representación del conocimiento, semántica computacional, percepción mecánica, aprendizaje simbólico y conexionista. En 1951 creó SNARC, el primer simulador de redes neuronales.
Escribió el libro “Perceptrones” (con Seymour Papert), que se convirtió en el trabajo fundacional en el análisis de redes neuronales artificiales. Su crítica de la investigación poco rigurosa en el campo ha sido indicada como responsable de la desaparición virtual de la investigación académica en redes neuronales artificiales durante los años 70.
Minsky fue consejero en la película 2001: Una odisea del espacio y hay referencias a él tanto en la película como en el libro. Durante la filmación Minsky casi murió en un accidente.
Minsky también es responsable de sugerir la trama de “Jurassic Park” a Michael Crichton durante un paseo por la playa de Malibú. En ese punto los dinosaurios fueron concebidos como autómatas. Más tarde Crichton hizo uso de sus conocimientos en biomedicina y concibió los dinosaurios como clones.
 
Richard Phillips Feynman (1918-1988), físico estadounidense, considerado como uno de los más importantes de su país en el siglo XX. Su trabajo en electrodinámica cuántica le valió el Premio Nobel de Física en 1965 compartido con Julian Schwinger y Sin-Itiro Tomonaga.
Feynman nació el 11 de mayo de 1918 en Nueva York; sus padres eran judíos, aunque no practicantes. El joven Feynman fue fuertemente influenciado por su padre que le animaba a hacer preguntas que retaban al razonamiento tradicional. Su madre le transmitió un profundo sentido del humor, que mantuvo durante toda su vida. De niño disfrutaba reparando radios pues tenía talento para la ingeniería. Experimentaba y redescubría temas matemáticos tales como la ‘media derivada’ ( un operador matemático, que cuando es aplicado dos veces, es la derivada de una función) utilizando su propia notación, antes de entrar en la universidad. Su modo de pensar desconcertaba a veces a pensadores mas convencionales; una de sus preguntas cuando estaba aprendiendo la anatomía de los felinos, durante un curso de biología universitario fue: “¿Tiene un mapa del gato?”. Su manera de hablar era clara, aunque siempre con un marcado discurso casual.
Feynman recibió la licenciatura en el Instituto de Tecnología de Massachusetts en 1939 y un doctorado por la Universidad de Princeton in 1942; su director de tesis fue John Archibald Wheeler. Después de que Feynman completase su tesis en mecánica cuántica, Wheeler se la presentó a Albert Einstein, pero a Einstein no le convenció. Mientras trabajaba en su tesis doctoral, Feynman se casó con su primera mujer, Arline Greenbaum, a la que le habían diagnosticado tuberculosis, una enfermedad terminal en aquella época; dado que ambos fueron cuidadosos, Feynman nunca contrajo la enfermedad.
En Princeton, el físico Robert R. Wilson instó a Feynman a participar en el Proyecto Manhattan; el proyecto del ejército de los Estados Unidos en Los Alamos para desarrollar la bomba atómica. Visitaba a su esposa en un sanatorio en Santa Fe los fines de semana, hasta su muerte en Julio de 1945. Se volcó en su trabajo en el proyecto y estuvo presente en el test de la bomba en Trinity. Feynman pretendía ser la única persona que vio la explosión sin las gafas oscuras proporcionadas, mirando a través del parabrisas de un camión para protegerse de las dañinas frecuencias ultravioletas.
Como un joven físico, su papel en el proyecto estaba relativamente alejado de la línea principal, consistiendo en la dirección del grupo de computación ‘humana’ de la división teórica, y después, con Nicholas Metropolis, instalando el sistema para usar máquinas de tarjetas perforadas de IBM para la computación. Feynman y su grupo realmente tuvieron éxito al solucionar una de las ecuaciones del proyecto que estaban escritas en las pizarras. Sin embargo, no hicieron la ‘física bien’ y la solución no fue usada en el proyecto.
Después del proyecto, Feynman empezó a trabajar como profesor en la Universidad de Cornell, donde trabajaba Hans Bethe, quien había probado que la fuente de energía del Sol era la fusión nuclear. Sin embargo, se sentía sin inspiración; pensando que estaba quemado, se entretuvo con problemas poco útiles, pero divertidos, como analizar la física de una peonza(?) (…) Sin embargo este trabajo le sirvió en futuras investigaciones. Quedó muy sorprendido cuando le ofrecieron plazas de profesor de universidades punteras, eligiendo eventualmente trabajar en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena, California, a pesar de serle ofrecida también una plaza en el Instituto de Estudios Avanzados cerca de la Universidad de Princeton, (en el que en ese tiempo estaba Albert Einstein).
Feynman rechazó el Instituto por la razón de que no había obligaciones como profesor. Feynman pensaba que sus estudiantes eran una fuente de inspiración y también, durante los periodos no creativos, de comfort. Sentía que si no podía ser creativo, al menos podía enseñar.
Feynman es llamado algunas veces “El Gran Explicador”; tenía gran cuidado cuando explicaba algo a sus estudiantes, haciendo una cuestión de moral no hacer un tema arcano, sino accesible a otros. (…) ‘Pensamiento claro’ y ‘presentación clara’ fueron requisitos fundamentales. (…) Un año sabático, volvió a estudiar los Principia de Newton; lo que aprendió de Newton lo transmitió a sus estudiantes, tal como el intento de Newton de explicar la difracción.
 
Steven Weinberg y Abdus Salam descubrieron en 1967-1968, una teoría relativista del campo cuántico, que permitía expresar las interacciones electromagnéticas y débiles de una manera unificada, y que predijo hechos que luego fueron comprobados experimentalmente. Posteriormente, Howard Georgi y Sheldom Glashow desarrollaron una nueva teoría, que aportaba nuevas características y corregía algunos errores y omisiones de la anterior. Sin embargo de las ecuaciones se desprendía el decaimiento del protón. Esto llevó a algunos famosos experimentos para detectar este efecto: pero como el tiempo de vida de un protón es muy largo, en el orden de 1031 años, no es posible observar la partícula el tiempo suficiente como para presenciar la descomposición. En reemplazo de esto, quizás el efecto podría ser observado si se examinan suficientes protones. Algunos intentos de medición conocidos se realizaron en una piscina subterránea (para proteger el experimento de radiaciones) de grandes dimensiones, en la cual el decaimiento del protón sería visualizado como un destello en una serie de fotosensores.
 
—————————————————————————
Recomiendo la lectura de nuestro compatriota Mario Bunge, que propone no tanto acercar la ciencia a la gente, como acercar la gente a la ciencia. Particularmente La Ciencia, su Metodo y su Filosofia

 
 
 
 

Además, pueden interesarte

Comments are closed.

Arriba
%d bloggers like this: